Semana Santa
Efemérides y Lunes Santo
Hecho cierto, con adecuaciones y sin ellas, es que la Batalla de Santiago librada el 30 de marzo de 1844 y liderada por José María Imbert Duplessis, sirvió para consolidar la decisión de independencia manifestada el 27 de febrero.

Semana Mayor
Día para rememorar y discutir hazañas, para repetir discursos y para la exaltación de heroísmos y bravuras, también para el regateo de gloria. Pronto, a la usanza contemporánea, los influencers, los zares del mundo digital, con las cloacas incluidas, reescribirán la historia. Mientras tanto, historiadores y diletantes continuarán afanando y según sople el viento acotejarán sus versiones para demeritar o reconocer personajes.
Hecho cierto, con adecuaciones y sin ellas, es que la Batalla de Santiago librada el 30 de marzo de 1844 y liderada por José María Imbert Duplessis, sirvió para consolidar la decisión de independencia manifestada el 27 de febrero.
Un ardid que hoy podría calificarse como “fake news” alentó la huida de las tropas al mando del general Pierrot. Durante una tregua solicitada por el general para asistir heridos y sepultar cadáveres, oficiales dominicanos le mostraron una impresión con la información de la muerte del presidente Herard. El general “decidió retirarse con sus tropas a su país abandonando muchos de sus heridos”- Moya Pons. Manual de Historia Dominicana-.
Además de la conmemoración hoy comienza la Semana Santa convertida en un asueto profano, disimulado entre plegarias y penitencias urgentes antes de la gira, del concierto o de la parrillada. Es una especie de “spring break” que el colectivo acoge para suspender la rutina laboral.
En otro tiempo la semana era de absoluto recogimiento. Rituales y mitos confluían para que el fervor cristiano rigiera los episodios de la cuaresma desde el miércoles de ceniza.
La Pasión del rabí de Galilea, siempre asumida como la realización de la profecía, no admitía evaluación laica porque para algunos creyentes sería perturbadora de la fe. Sólo los iniciados, los teólogos, podían discutir y escrutar el contenido de los libros sagrados. Sin embargo, los detalles políticos y jurídicos del proceso penal que concluyó con la condena de Jesús son ineludibles para entender causas y consecuencias.
El estreno de la película de Mel Gibson “La Pasión de Cristo” estremeció a la comunidad cristiana que se debatía entre la aceptación del horror, expuesto en el filme y el rechazo a su despliegue. Los especialistas consideran que la película está basada en las revelaciones de Sor Ana Catalina Emmerich, divulgadas en el libro “La Amarga Pasión de Cristo.”
Aquella controversia motivó la redacción de “El proceso penal y la Pasión de Criso” -CIB-HOY16.04.2004-. Oportunidad para recrear el capítulo V del libro de Jacques Isorni “Casos de Conciencia de un Abogado”. Con el título “El Deicidio y la Conciencia” el prestigioso jurista y político francés analiza el proceso penal seguido a Jesús y detalla los múltiples errores judiciales que afectaron el juicio.
Siempre es desafiante volver a la mención de las traiciones y conveniencias, de la cobardía, de ese populismo penal que llevó a la crucifixión a Jesús y liberó a Barrabás sin olvidar que comportarse como Poncio Pilatos enaltece y permite fama. Isorni considera a Pilatos arquetipo del juez político: “… está convencido de la inocencia de Jesús, pero lo condenará. Es lo que se hace siempre en materia de justicia política. El juez dicta una sentencia contraria a su convicción.”