El origen de las misas de madrugada previo a la Navidad

Luis Emilio Montalvo Arzeno
Recuerdo con nostalgia aquellas misas de madrugada en la novena previa a la Navidad en mi pueblo natal de Moca. Esas misas se celebraban a las 4 de la madrugada en la Iglesia Salesiana del Corazón de Jesús. Al terminar la Misa llena de villancicos, la gente salía entusiasmada: una parte iba al mercado a tomar té de jengibre o café con panecicos y otra parte iba en pequeños grupos a cantar las mañanitas en su propio vecindario anunciando que estaba llegando la Navidad. Mucha gente abría sus puertas y hacia el brindis de café o te de jengibre y hasta galletas mocanas o buenpán. Era una algarabía que contagiaba a la gente. Todos nos conocíamos y nadie se sentía extraño en aquel ambiente comunitario.
Me preguntaba de dónde podría venir esa tradición y encontré la respuesta el día 15 de diciembre cuando el papa Francisco presidió la primera misa de madrugada con la comunidad filipina residente en Roma en la Basílica del Vaticano.
El Papa explicaba que se trata de una tradición religiosa de varios siglos de antigüedad que se celebra en las Filipinas con el nombre de Simbang- Gabi. Esta misa de madrugada presidida por el papa Francisco es la primera de nueve misas que celebra la comunidad filipina de Roma siguiendo esa antigua tradición de su país de origen.
Me pareció que esta tradición contrasta con las Navidades de hoy en día… aquellas de mi pueblo sabían a Nino Jesús, a la yerba que había que ponerle a los camellos de los Santos Reyes, a familia, a cariño, a vecindarios tradicionales del pueblo arriba, del pueblo abajo, del centro del pueblo (que todo era uno solo). No había prejuicios. Todos íbamos a la escuela pública y allí nos mezclábamos todos y nos hermanábamos.
Todavía me encuentro con compañeros que dejé de ver desde hace 60 años o más… y volvemos a recordar, como si fuera ayer, tiempos que nos marcaron a todos.
Debo recordar con cariño y rendir un homenaje a formadores que dejaron huellas para toda mi vida: el maestro salesiano Luis y los Boys Scouts, a los salesianos padres Antonio Flores y Adam Haub, a Sor Francisca (la checa) que me preparó para la primera comunión, los profesores de la Escuela República del Ecuador: la señorita Luisita Guzmán, Mercedes Viuda Michel (la esposa de Valentín) Gloria Aquino y el profe Tolo Carías, y luego más adelante la señorita Virginia Ferreira Guzmán, quien dejó un sello especial en muchísimos jóvenes mocanos tanto en su escuela como fuera de ella.