Hoyo en Banreservas
La encrucijada de Juan Ariel
Ha incurrido en uno de esos errores imperdonables, que son tan catastróficos y podrían costarle su carrera política si no presenta las pruebas de sus afirmaciones sobre el hoyo financiero de Seguros Banreservas.

Juan Ariel Jiménez
En una democracia “deliberativa”, donde el debate se sostiene en el espacio público, la oposición lo único que tiene es la palabra. Ésta puede ser aguerrida, ácida, destructiva, edificante, dulce, armónica, pero en cualquiera de sus matices debe ser coherente y estar sustentada en la verdad.
Eso no aplica para todo el espectro, pero sí al que ejerce su rol de manera responsable, como ha sido hasta recientemente el caso de Juan Ariel Jiménez. Economista de profesión, miembro del Comité Político del Partido de la Liberación de Dominicana (PLD), principal partido de oposición y con experiencia de Estado. Y con la distinción de ser profesor de la prestigiosa universidad de Harvard. Juan tiene ese estilo pedagógico que evoca la esencia de los mejores años del PLD.
Sin embargo, ha incurrido en uno de esos errores imperdonables, que son tan catastróficos y podrían costarle su carrera política si no presenta las pruebas de sus afirmaciones sobre el hoyo financiero de Seguros Banreservas. Una entidad que, aunque opera de forma autónoma, es subsidiaria del Banco de Reservas, como tal empresa matriz y propietaria mayoritaria.
Esas palabras coincidieron desafortunadamente con de una campañita deliberada por las redes sociales –ajenas a sus declaraciones– de sectores que intentan minar la credibilidad de la principal institución financiera del país. Este cóctel generó preocupación y una alarma muy peligrosa en la opinión pública, los poderes fácticos, la banca nacional y las redes sociales modernas, recordando experiencias negativas del pasado.
En respuesta, Nelson Arroyo, vicepresidente ejecutivo de Seguros Banreservas, convocó una rueda de prensa donde desmintió categóricamente las afirmaciones de Jiménez y destacó que en el corriente año ha sido extraordinario para la entidad, aumentando sus utilidades en un 133%, pasando de RD$ 789 millones al mes de noviembre 2024 a RD$ 1,839 millones al mes de noviembre de 2025. Además, se proyecta cerrar el año con más de RD$2,300 millones en ganancias, el mejor resultado en sus 23 años de historia. El Banco Central también ha resaltado la solidez y resiliencia del sistema financiero dominicano.
De inmediato surgen las interrogantes: ¿En qué se basaron las afirmaciones iniciales de Jiménez sobre Seguros Banreservas? ¿Dónde está la evidencia que sustentan el supuesto hoyo financiero? ¿Cuándo las presentará? ¿Por qué no las ofreció en ese momento para darle solidez a sus opiniones? ¿Cuál fue su verdadera intención? ¿Es consciente un académico de prestigio del daño potencial que tales declaraciones pueden causar a la confianza en la economía y el sistema financiero? ¿Fueron prudentes en un contexto de sensibilidad frente al mayor escándalo de corrupción de la historia: caso Senasa? ¿Así debe actuar quien aspira a dirigir un país? ¿Pensó en las consecuencias que tendrá esa imprudencia en su carrera política?
En el hipotético caso de ser cierto –afortunadamente no lo es– ¿lo hizo, como estadista, de la forma correcta?
Son interrogantes que en su momento tendrá que responder de manera clara. Por lo pronto me llega a la cabeza aquel viejo dicho de que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Para los jóvenes –incluyéndome– a la hora de la hora, no solo se requiere titulitis, cualificaciones profesionales, videítos editados, bulto, allante y movimiento en las redes sociales, sino de mucho pragmatismo, templanza, buen juicio, madurez y experiencia.
Definitivamente, la renovación no es una condición biológica.