Sin la energía eléctrica, ¿qué somos ahora?

El espectro político reacciona al apagón nacional.
Muchos niños y jóvenes se quedaron en shock el martes pasado. Desconocedores de la vida análoga de los 70, 80, 90 y hasta una parte de los 2000, no saben lo que es vivir sin dispositivos, disfrutando de la experiencia más simple: existir.
No estamos acostumbrados a vivir sin energía eléctrica. Los eternos apagones generales de la era del doctor Balaguer y los primeros gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) fueron dando paso a un sistema eléctrico fallido pero con treguas para respirar.
El colapso del Gran Santo Domingo solo se compara con lo sucedido cuando hay fuertes lluvias: la gente varada en la calle, los semáforos sin funcionar, el caos en el tránsito durante horas, la desesperación en los vagones del metro y el teleférico, los ascensores quedados... la pesadilla quedó servida en muy poco tiempo.
Aún las causas no han sido establecidas a ciencia cierta. Solo sabemos que daban mantenimiento en una línea en San Pedro de Macorís. Ojalá no vuelva a suceder.
Los apagones nos complican la vida a todos, pero hay quienes necesitan energía para vivir. Ya lo vimos con el Incart. Nuria presentó un reportaje que se resume en desidia. Los pacientes necesitan soluciones ya: ¡La oscuridad les robó tiempo!