¡Espíritu de Navidad!
La Navidad es una fiesta tradicional que se celebra con regalos, comidas y reuniones con los seres queridos. Es la época más linda y esperada del calendario. Pero últimamente se está perdiendo su espíritu; cada vez es mayor el ambiente consumista que rodea las fiestas navideñas. Tendríamos que parar un momento el reloj de nuestras vidas, para analizar por qué nos aferramos tanto al materialismo en estas fechas. Tiempo de amor y felicidad, que escondida tras su máscara comercial nos hace olvidar la auténtica realidad, el verdadero espíritu de la Navidad.
Hay una frase de Navidad que dice Feliz, feliz Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, y es cierto que las celebraciones navideñas son mágicas para los niños, verdaderos protagonistas de estas fiestas. Son cada vez más frecuentes las fiestas organizadas para niños en Navidad con juegos, dulces navideños, aguinaldos, etc.
La Navidad envuelve más conceptos de lo que pensamos. Para un niño pequeño puede que la Navidad sea la primera vez que el niño descubre el concepto del tiempo y la espera de una forma concreta. Los niños usualmente tienen una idea del concepto de las semanas y los meses pero lo conocen mejor cuando esperan por algo así como la Navidad o un cumpleaños.
Cada familia, por su parte, hace sus propias preparaciones con anticipación y a su modo: donde hay niños es tradicional la compra de juguetes y a veces, también, regalos para todos los mayores. El Nacimiento del Niño Dios para redimir al mundo, y la obra de San Nicolás de ayudar a los niños pobres, fueron el origen de los obsequios que se reciben en la Nochebuena. La Navidad trae recuerdos, trae luces, y también historias y cuentos que se multiplican con el tiempo. La Navidad nos hace más sencillos, tiernos, y también más niños. Así es, porque deseamos lo mismo que ellos: cariño, protección, fiesta, y tiempo, mucho tiempo para jugar y charlar.
La Navidad es dar amor, cariño, comprensión y ayudar a los pobres.
Estas fiestas no sólo son para reunirse y festejar, sino que el verdadero sentido de la Navidad está en sentirla dentro de cada uno de nosotros, y que despierte lo mejor del ser humano, el amor hacia los otros, el rogar por la paz en el mundo, el pedir que no haya personas con hambre en la Tierra. Por eso, no me sorprende comprobar, cada vez que llegan estas fechas, que son los niños los que mantienen encendido el espíritu de la Navidad.