Guardianes de la verdad Opinión

Cantinflas y Bosch

Experiencias y posibles conclusiones

Producto del derrocamiento de Bosch y al sistema democrático, las nuevas autoridades iniciaron una embestida contra todos los empleados que consideraban proclives al gobierno depuesto.

Experiencias y posibles conclusiones

Experiencias y posibles conclusiones

Teófilo Quico Tabar
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Continuando la narrativa sobre las experiencias de las designaciones y cancelaciones que eventualmente se destacan de tiempo en tiempo a causa de cambios de gobierno o funcionarios, expresé, en la entrega anterior que, con motivo de la visita que realizó al país el conocido actor Mario Moreno (Cantinflas) en el año 1963 como invitado del presidente Bosch, y un acto en el Ayuntamiento, promovimos un encuentro entre el presidente y los dirigentes de la Federación Nacional de Empleados Públicos e Instituciones Autónomas (Fenepia).

Promovimos ese encuentro porque, producto de las presiones de algunos dirigentes políticos del momento, se crearon fuertes tensiones entre el gobierno y la organización que en ese entonces tenía importante presencia entre los empleados gubernamentales, tanto del gobierno central como algunas entidades autónomas, entre ellas: la Corporación de Empresas Estatales (Corde), que eran muchas.

Había tensión tremenda. Sectores conspirando contra el gobierno constitucional y críticas públicas contra lo que se denominaba “aplandora” contra empleados. Muchos de los cuales se habían cobijado bajo la sombra de Fenepia. En tal sentido, como dirigentes que éramos de la asociación de Empleados de la industria azucarera estatal, que quedaba al frente del Ayuntamiento, fuimos invitados al acto. Y por insinuación de Fidias Cabrera, compañero de trabajo y dirigente de Fenepia, provocamos un acercamiento entre Bosch y el presidente de la entidad, Estrella Jacobo. Cosa que se produjo con bastante elegancia. En dicha conversación Bosch no dejó de manifestar disgusto por acciones de dirigentes que le creaban situaciones difíciles al gobierno. Incluso, en esa oportunidad, les dio un espacio en Radio Televisión Dominicana.

Producto del derrocamiento de Bosch y al sistema democrático, las nuevas autoridades iniciaron una embestida contra todos los empleados que consideraban proclives al gobierno depuesto. La lucha fue enorme. Fenepia de forma mágica, desapareció junto al golpe de Estado. Frente al triunvitato, la lucha en defensa de los trabajadores se produjo entre las asociaciones independientes y las centrales sindicales que fueron solidarias. El partido Unión Cívica bajo cuya sombra se cobijaron los que derrocaron a Bosch, jamás levantó cabeza.

Al producirse la lucha armada por el retorno a la constitucionalidad del 1965, durante el llamado “gobierno de reconstrucción”, igualmente se produjeron cancelaciones de los empleados y trabajadores gubernamentales que se consideraban proclives al movimiento. Al surgir el gobierno de Balaguer en el 1966, también se produjeron barridas de empleados del tren gubernamental.

No sería honesto si dejo de mencionar que en otros gobiernos posteriores, hubo por igual intentos de cancelaciones masivas por reclamos de dirigentes políticos. Solo hay que recordar que durante varias campañas políticas se produjeron eslóganes famosos en esa línea.

En conclusión, si se analizan fríamente las consecuencias de esos propósitos, se podrían sacar conclusiones diferentes. Porque, quiérase o no, y aunque sea duro decirlo, las experiencias indican que la mayoría de los empleados públicos lo que quieren es garantía de sus puestos. No importa quienes sean. Cuando se producen cambios, tratan de acomodarse. Se adaptan y hasta se incorporan al partido o al grupo que gobierna. Además, la mayoría de los que consiguen cargos vía de políticos o funcionarios, entienden que merecían más. Para muchos, las lealtades son relativas. Esa es la verdad. Pero a fin de cuentas, que cada quien saque sus propias conclusiones.

Sobre el autor
Teófilo Quico Tabar

Teófilo Quico Tabar

tracking