Qué se dice
Falló la supervisión
La muerte de Angélica Geraldine Hernández, de treinta años, cuando era sometida a una cirugía estética en una clínica de Santiago debería provocar algo mas que la impotente y desgarrada queja de sus familiares, que solo pueden lamentar la pérdida de una mujer joven que no debió morir así

Angélica Geraldine Hernández
Falló la supervisión.- La muerte de Angélica Geraldine Hernández, de treinta años, cuando era sometida a una cirugía estética en una clínica de Santiago debería provocar algo mas que la impotente y desgarrada queja de sus familiares, que solo pueden lamentar la pérdida de una mujer joven que no debió morir así, o la recurrente denuncia de los miembros de la Asociación Dominicana de Cirugía Estética y Reconstructiva por el instrusismo que afecta a ese gremio profesional, que describen como “un problema sanitario nacional”, pero tal vez sea pedir demasiado. En un comunicado a propósito de la muerte de Angélica en la Clínica Diosa, ubicada en el sector Los Jardines Metropolitanos de Santiago, el gremio señaló que en ese caso también hubo intrusismo ya que el médico que practicó el procedimiento, una liposucción, no es cirujano plástico, y que el centro no estaba autorizado para realizar ese tipo de cirugía.
El Ministro de Salud Pública, el doctor Víctor Atallah, ya había confirmado esa información, al señalar que fue clausurado por ese ministerio debido a presuntas violaciones a la Ley General de Salud, razón por la cual solo estaba habilitado para consultas. El funcionario explicó que en los últimos meses se han intensificado los operativos de supervisión, lo que dijo ha permitido una reducción de casi un 60% de los problemas asociados a las cirugías estéticas, implicando el cierre de un centenar de centros que operaban sin cumplir las normativas. Entre esos centros se encuentra, precisamente, la clínica donde falleció Angélica Geraldine, que fue cerrada nuevamente y sus pacientes llevados a otros centros. Es evidente que la supervisión de la que habla el ministro de Salud no funcionó en el caso de la Clínica Diosa, o que alguien con nombre y apellido y mucha influencia hizo que fallara. Pero eso toca determinarlo al Ministerio Público de Santiago, que a veces de la impresión de que hay que empujarlo para que haga lo que le corresponde hacer cuando tiene de frente a determinados intereses.