Intereses económicos
La “guerrita” de egos entre Donald Trump y Jerome Powell
Desde el inicio de su mandato, Trump rechazó a varios candidatos por su apego a mantener los tipos altos.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. AP
1-PREAMBULO
La pugna entre Donald Trump y Jerome Powell comenzó hace mucho tiempo. El mandato de Janet Yellen, como presidenta de la Reserva Federal ( Banco Central Federal), está a punto de terminar, y el presidente busca a la persona adecuada para reemplazarla. Trump no es un convencional pacifista en política monetaria, pero está muy comprometido con la postura de los tipos bajos. Como cualquier buen promotor inmobiliario, cree que se puede construir mucho más cuando se consigue un financiamiento más económico. Además, debido a que hay mucho trabajo por hacer en EE. UU, EL quiere que las empresas estadounidenses y el gobierno federal se endeuden a tipos bajos.
Desde el inicio de su mandato, Trump rechazó a varios candidatos por su apego a mantener los tipos altos, de ahí que se convenció de que Powell sería más favorable a su postura sobre los tipos de tasas. Así pues, Trump nominó a Powell, creyendo que estaba eligiendo a un socio en su agenda económica para dirigir la Reserva Federal(FED).
Sin embargo, para el presidente fue una auténtica sorpresa que la FED, bajo el liderazgo de Powell, emprendiera una prolongada campaña de subidas de tasas, subiéndolas prácticamente en cada reunión, a pesar de que la inflación se situaba constantemente por debajo del objetivo del 2% de esta. La FED parecía estar intentando socavar la agenda económica de Trump estrangulándola con tipos restrictivos.
NOTA 1.: Durante la administración Biden, la inflación superaba rápidamente el objetivo de la Fed. Pero Powell declaró que la inflación sería transitoria y pareció aceptar la opinión de la administración Biden de que las limitaciones de la oferta y la inestabilidad internacional eran las que impulsaban los precios al alza. La FED no criticó en absoluto, ni siquiera discretamente, el masivo programa de gasto deficitario del presidente Biden, a pesar de su evidente efecto inflacionario.
No obstante, La FED finalmente subió los tipos de interés, pero para entonces ya era demasiado tarde. La inflación se disparó a sus peores niveles en 40 años. El endurecimiento de la política monetaria, que se había logrado fácilmente durante la primera administración Trump, se consideró algo que solo debía tomarse como último recurso bajo la presidencia de Biden.
NOTA 2.: Esto no se parecía en nada a una política monetaria independiente. En cambio, parecía que la Fed había tomado partido. Su participación en los programas de DEI solo reforzó la impresión de que la Fed ya no era independiente, sino que se había convertido en parte del aparato político progresista.
NOTA 3.: Al acercarse las elecciones de 2024, la FED decidió repentinamente comenzar a recortar los tipos de interés de nuevo. En lugar de esperar hasta después de las elecciones, comenzó a recortarlos varias semanas antes. Tan repentinamente como comenzaron los recortes de tasas, éstas se detuvieron cuando Trump asumió el cargo. Para empeorar las cosas, Powell y otros de sus funcionarios dejaron claro que mantenían las tasas estables porque creían —sin pruebas, como suele decir la prensa tradicional sobre cada afirmación de Trump— que dos de las políticas emblemáticas del presidente Trump —aranceles y restricciones migratorias— probablemente serían inflacionarias. Powell estaba claramente tomando partido en contra de la agenda económica de la administración Trump.
NOTA 4.: No hay lugar para la discusión sobre el hecho básico de que, bajo el liderazgo de Powell, la Fed ha aplicado agresivamente una política monetaria restrictiva durante la presidencia de Trump y se ha mantenido firmemente en una política acomodaticia durante las presidencias de Obama y Biden. Probablemente se puedan encontrar justificaciones para cada una de las medidas de la Fed, pero la consistencia con la que la Fed se volvió restrictiva cuando se enfrentó a Trump en la Casa Blanca y moderada cuando la ocupación del Despacho Oval por parte de los demócratas.
2- LA “GUERRITA” SE INTENSIFICA
Al inicio de la semana pasada, Powell declaro que el Departamento de Justicia había enviado citaciones a la Reserva Federal en relación con las renovaciones de la sede del banco central en Washington D. C. y su testimonio sobre dichas renovaciones ante un panel del Senado. Powell fue mucho más allá de negar cualquier irregularidad. Afirmó —sin pruebas— que las investigaciones eran meros "pretextos" y que el verdadero objetivo era socavar la independencia de la Reserva Federal. También afirmó que el Departamento de Justicia lo amenazaba con un proceso penal.
NOTA 5.: Empero, ahora está muy claro que no hay pruebas sólidas que respalden la idea de que las citaciones formaran parte de una campaña coordinada para tomar control de la política monetaria. Muchos en la administración Trump se sorprendieron con la noticia de la citación de Powell, incluyendo a importantes figuras del equipo económico de Trump. Las citaciones provenían de la oficina de Janine Pirro, fiscal federal del Distrito de Columbia, sin consultar ni al fiscal general ni al presidente Trump, según todos los informes creíbles. Pirro afirma que se vio obligada a emitir las citaciones porque la Reserva Federal se negó a responder a consultas menos formales. Es más, esta idea de un ataque coordinado a la independencia de la Reserva Federal carece de sentido. El mandato de Powell como presidente termina en unos cuatro meses. Después, Trump designará a su sucesor. No había necesidad de presionar a Powell con el Departamento de Justicia para debilitar su control sobre la Reserva Federal. Eso iba a suceder, pasara lo que pasara.
Inclusive, el pánico de Powell provocó que algunos republicanos declararon que no apoyarían a los nominados de Trump hasta que la investigación se "resuelva". Numerosos artículos de opinión y editoriales declararon con vehemencia que Trump estaba poniendo en riesgo la independencia de la Reserva Federal y, con ella, toda la economía global.
Como el Amigo Lector, habrá podido apreciar, la “Guerrita” de Egos, entre funcionarios gubernamentales, solo trae desconcierto y confusión en el tren administrativo y el ámbito político nacional, en todos los países.