Guardianes de la verdad Opinión

Creado:

Actualizado:

A pesar de que la Inteligencia Artificial actualmente es una de las herramientas más utilizadas, también es una de las menos comprendidas por el usuario final, la mayoría solo sabe que existe y que le simplifica muchas tareas, volviéndose algo imprescindible para realizar acciones diarias. Sin embargo, pocos se preguntan…¿estaré usando la IA con seguridad?, probablemente la respuesta es no!, pues es una herramienta que tiene muchas versiones y todas tienen formatos gratuitos abiertos a todo público, más el desconocimiento de los riesgos al usarla.

La tecnología avanza a velocidad de vértigo, incluso muchas veces tenemos la sensación de que la IA es un agente que actúa por si solo, en cierto sentido podríamos decir que si, porque ya tiene instrucciones básicas de donde puede partir, pero debemos tener en cuenta que toda IA puede ser parte de un agente autónomo, pero no toda IA lo es. Es por esto que debes conocer de ellos para saber usar la IA con éxito.

Un agente autónomo es un programa o sistema de inteligencia artificial que percibe lo que está a su alrededor mediante sensores, cámaras, datos, etc., que puede tomar decisiones y actuar por sí mismo según las reglas o aprendizaje previo, sin que una persona le diga cada paso que debe hacer y esto lo lleva a actuar por cuenta propia para lograr su objetivo.

¿Cuándo estás usando IA? Algunos ejemplos son:

Cuando usas chat GPT, Géminis, Copilot o cualquier otro asistente virtual inteligente que entiende el lenguaje humano.

Cuando usas filtros automáticos que organiza fotos

Cuando usas asistentes virtuales como Siri, Alexa o Google Assistant para poner alarmas, buscar información o controlar dispositivos.

Pero la IA va mucho más allá, precisamente por la tendencia de los agentes autónomos, porque estos sistemas no solo responden sino que actúan, toman decisiones, ejecutan tareas constantemente, aunque no te das cuenta se vuelven cotidianamente necesarios, es decir nos impactan porque automatizan procesos personales como por ejemplo: apps que anticipan tus necesidades como decidir rutas, gestionar tus dispositivos domésticos, sin que tú lo ordenes.

Otro uso a nivel empresarial son los servicios al cliente que no solo responden, sino que gestionan cancelaciones, reprograman citas, hacen reservas completas, todo este tipo de optimización reduce costos y aumenta disponibilidad 24/7.

Lo cierto es que la Inteligencia Artificial ya no es un experimento, está integrada en casi todo, y a medida que pasa el tiempo surgen nuevos modelos que aprenden más rápido y mejor.

¿Pero que implica esto para ti como usuario final?

Es una pregunta que amerita ser analizada, ya que nos estamos permitiendo que la IA no solo nos ayude sino que haga las tareas por nosotros y esto está robando a las personas el sentido común y la capacidad de análisis.

No negamos que la IA tiene ventajas, pues esto no entra en discusión, porque delegar tareas repetitivas, dejar que se anticipe y te ahorre tiempo es una funcionalidad beneficiosa, pero, hasta el momento existe la desventaja de que los agentes autónomos no trabajan dentro de controles definidos bajo la ética, convirtiéndose en herramientas totalmente confiables.

Es decir, te haz preguntado… ¿Qué decisiones está tomando la IA por ti? ¿Quién es responsable si comete un error? ¿Qué pasa con tus datos? ¿Hasta qué punto confías en que actúe “bien”?, ¿Qué datos recopila?, ¿Puedo revertir la actuación?

¿Qué puedes hacer frente a este cambio tecno-cognitivo?

Frente al avance continuo de los agentes automáticos, es imperante que te mantengas informado sobre que tipo de decisiones estás delegando a estos sistemas; al usarlos trata de entender como funcionan. Demanda siempre transparencia: lee los contratos, las políticas de privacidad y comprende qué nivel de automatización se permite en los servicios que utilizas. Aprende a colaborar con ellos, ya que el objetivo no es ser reemplazado por la tecnología, sino aprender a trabajar junto a ella. Finalmente, mientras más autónomo sea un sistema más debes considerar los aspectos de seguridad, debes tener constante supervisión de los datos, y una revisión permanente de las acciones realizadas.

La clave está en saber manejar la transición de pasar de ser una herramienta que usas con frecuencia a un socio que actúa sin supervisión. Piensa si perderás el tren o te subirás con ventaja.

Sobre el autor
Australia Carolina Almonte F.

Australia Carolina Almonte F.

tracking