Guardianes de la verdad Opinión
FERNANDO ÁLVAREZ B.

FERNANDO ÁLVAREZ B.

Creado:

Actualizado:

Dedicado a mis hijos:

Jason Leedy y Alexandra Álvarez de Leedy

2/4

Detrás de cada conversación, traducción o recomendación personalizada con un asistente virtual automático sostenido, existe una infraestructura física y financiera que da razón de ser a la inteligencia artificial.

Muchos, la perciben como algo etéreo, ella vive en estructuras muy concretas: centros de datos, chips y redes globales consumiendo enormes cantidades de energía.

En la Revolución Industrial del siglo XVIII el poder se medía en fábricas o minas, el de la IA, en infraestructura invisible: centros de datos gigantescos, edificios almacenadores y procesadores de la información mundial, entrenando los modelos que escriben textos, reconocen rostros o generan imágenes.

Según Synergy Research Group (corporación de investigación de mercado), existen más de 8,000 centros de datos en más de 130 países, Estados Unidos, China y Europa a la cabeza, núcleos de una economía digital que crece vertiginosamente.

En estas infraestructuras: los chips (motores de la nueva “minería del conocimiento”). Compañías como NVIDIA, Advanced Micro Devices, Inc. (AMD) e Intel, lideran la carrera de los chips integrados a microprocesadores capaces de realizar millones de cálculos por segundo, esenciales para el aprendizaje automático y las redes neuronales (algoritmo que modela el cerebro humano en el procesamiento de datos), estos chips necesitan un ecosistema conectado: la nube, terreno dominado por Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud, al controlar más del 65 % del mercado global de este componente e invirtiendo miles de millones de dólares para ampliar su capacidad.

El crecimiento de la IA tiene un costo energético significativo, la Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que los centros de datos y redes digitales podrían consumir el 8% de la electricidad mundial en 2030, impulsando la búsqueda de fuentes renovables y tecnologías de enfriamiento eficientes.

La carrera de inversión global que provoca el auge de la IA registra inversiones en el año 2024 superiores a los 250 mil millones de dólares, según el Stanford AI Index Report (informe anual del Instituto de Inteligencia Artificial) con posible duplicación, antes de 2030. Diane Coyle, profesora de Políticas Públicas (Universidad de Cambridge), refiere que los inversores de capital de riesgo han “invertido 200,000 millones de dólares en la IA solo en 2025” (Project Syndicate, 21 de octubre, 2025).

Gobiernos y empresas ven en la IA un motor de crecimiento económico y de incidencia protagónica en la geopolítica. Estados Unidos y China compiten por el liderazgo de esta tecnología, la Unión Europea busca equilibrar innovación y regulación ética.

En América Latina, Brasil, México, Chile y Colombia cuentan con estrategias nacionales de IA. En República Dominicana, el interés crece en el sector académico y en iniciativas público-privadas para la transformación digital y formación de talentos especializados. Se ha efectuado un acuerdo entre NVidia y República Dominicana donde el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) entrenarán jóvenes en diferentes áreas tecnológicas.

En la próxima entrega exploraremos el alcance de esta revolución.

Sobre el autor
FERNANDO ÁLVAREZ B.

FERNANDO ÁLVAREZ B.

tracking