Cultura e historia
Ivän Gatón y Millizen Uribe, restituyendo la dominicanidad

Iván Gatón.
Por: Samuel Luna
La sociedad dominicana es un mosaico étnico, un caldo cultural, somos como los colores emanados del círculo cromático aplicado a las etnias, donde las culturas primarias y las demás se encontraron y continuan fusionándose, formando así nuevos colores sociales y raciales. Ser dominicano desde el punto de vista sociológico es una riqueza que debe ser reivindicada y capitalizada; precisamente ahora, y es justo decirlo, que como nación nos hemos enriquecido con los aportes de dos personas que han reinterpretado nuestra historia dominicana con pedagogías visuales, interesantes y dinámicas, nos referimos a la periodista Millizen Uribe y al profesor Ivan Gatón, ambos de forma diferentes, en esferas distantes pero no contrarias, ambas personas han estado contribuyendo a la cristalización de nuestra cultura compleja, colorida y única. Ivän Gatón con la historia y la geopolítica y Millizen Uribe con testimonios tangibles de aquellas culturas que venían de lugares remotos para insertarse en suelo dominicano, y sin saberlo, en forma de ósmosis cultural brindaron sus costumbres y tradiciones a lo que hoy llamamos: Cultura dominicana.
Ivän Gatón ha logrado con sus conferencias desenterrar verdades que estaban ocultas en nuestra historia dominicana; claro, creo firmemente que no estaban oculta de forma intencional, el punto es que la forma de comunicar algo es poderosa y determinante, y eso es precisamente lo que ha logrado Ivän Gatón. No es lo mismo contar la historia que dramatizar los hechos, no es lo mismo expresar la historia de forma académica que llevarla a un plano lógico y conectada con hechos que hoy nos afectan. Gatón ha logrado no sólo conectar con la nación, también ha levantado la identidad de todo un país. Otra cosa muy importante, ha establecido una perspectiva correcta de la religión cristiana, con un valor neurálgico, antropológico y cultural, no ha visto el cristianismo como la raíz de la ignorancia, todo lo contrario, ha resaltado un itsmo antropológico que une el cristianismo con la historia,con la economía, las artes, la política, la educación y otros aspectos sociológicos.

Millizen Uribe, articulista
El profesor Ivän Gatón no ha sido capaz de enterrar los aportes de aquellos que dejaron códigos y andamios para sostener nuestra identidad dominicana. Tanto la Iglesia Católica, como la Protestante (aquellas iglesias históricas con una ética protestante, que promovieron una misión integral ) han sido protagonistas en la formación de la composición social del dominicano. Puede ser que hemos ignorado esas verdades, quizás no hemos tenido la capacidad de ver la religión nuestra como la piedra angular de la sociedad occidental y dominicana; una cultura sin religión es vacía, es insípida, la religión cristiana es el néctar que llena el conducto social que va más allá de los templos, por eso el cristianismo es parte de nosotros, de la dominicanidad. Lo que sí es necesario revaluar (aumentar el valor) nuestra ética cristiana y darle la preponderancia que requiere. También debemos reevaluar (volver a observar, analizar y estudiar) ¿para qué es el cristianismo? Sin salirme del tema, nuestra religión no solo nos debe llevar a un escape o a una liberación de catarsis, no es reducir todo a emociones aisladas; el cristianismo va más allá de los aplausos, es un estilo de vida, una ética que debe moldear todo el ambiente social para bienestar del ser humano. No esclaviza, libera; no alimenta la pobreza, la reduce; no promueve el clientelismo, promueve el trabajo; el cristianismo es la materia prima para generar simbiosis en todas las esferas. El mismo Jesús expresó que su propósito es dar vida plena y abundante a las personas, en contraste con el ladrón, cuyo propósito es robar, matar y destruir.
Cuando una cultura promueve la corrupción, el desorden, la explotación y la ausencia del imperio de la ley, esa cultura se convierte en la antítesis de una vida abundante. La parte del profesor Gatón ha sido quirúrgica y al mismo tiempo reveladora para nuestra identidad dominicana.
En cuanto a la periodista Millizen Uribe, ha logrado romper el diafragma de lo cotidiano, de lo cíclico, redujo el mito del mestizaje en su aspecto negativo, ha creado un extraordinario programa —Migrantes— en forma de capítulos culturales los cuales son alimentados por los inmigrantes que llegaron a suelo dominicano creando una hibridación cultural que con el tiempo ha dejado una nueva cultura que hoy alimenta la dominicanidad. Millizen Uribe a través de su trabajo y serie documental Migrantes, ha logrado reivindicar el valor de esos grupos inmigrantes que llegaron a suelo dominicano, resalta la solidaridad de nuestra gente y proyecta en su serie la calidad de producción que poseemos como dominicanos. Millizen Uribe nos deja claro que se puede crear contenido sano, preñados de valores y que no es necesario caer en lo malsano, en lo desagradable y en acciones macabras.
Queremos dejar dicho que tanto Gatón como Uribe han marcado una ruta a seguir, nos han dejado de forma explícita que la cultura se alimenta, se construye y que no es estática. Que la historia, la religión y las inmigraciones tienen sus consecuencias las cuales deben ser canalizadas y protegidas por una política de Estado intencional, siempre buscando la permanencia y vitalidad de la cultura dominicana, la celebración de aquellos pueblos que hoy también son dominicanos sin dejar de olvidar sus raíces y tradiciones.
No podemos ocultar en el mestizaje la realidad de que existe el poder y la desigualdad entre esos inmigrantes que llegaron a tierra dominicana; es obvio que existe un privilegio hacia la cultura europea por encima de las asiáticas, africanas, árabes, y muchas más; sin embargo, el trabajo de Millizen Uribe también ha llegado para reducir y frenar la superioridad y los privilegios que desean imponer algunos sectores. Después de aplaudir a la periodista Millizen Uribe y al profesor Ivän Gatón por sus aportes a nuestra identidad dominicana, les dejo aquella frase del novelista de Checoslovaquia, Milan Kundera, cuando expresó que la cultura es la memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, el modo de pensar y de vivir.