Política
La izquierda en este tiempo
Abrirse a la discusión de estas cuestiones es fundamental para articular una pluralidad de fuerzas capaces de enfrentar un presente que hace en extremo incierto el futuro de la izquierda y del mundo.

Izquierda y Derecha Política
A pesar del auge de la ultraderecha a nivel mundial, del sistemático y falso discurso de su inexistente diferencia con la derecha y de sus propios errores, la izquierda no ha dicho su última palabra. Todo lo contrario, la referencia a esta tendencia sigue siendo extendida y su pertinencia muchos hechos la ratifican.
Las que fueron premisas básicas del socialismo no han sido validadas por la historia. Fueron insuficientes antes y son obsoletas hoy: el carácter histórico del derrumbe ineluctable del capitalismo, debido a la insalvable contradicción de la apropiación privada de una producción de riqueza cada vez más social. El agente impulsor de esa contradicción era la clase obrera que, de movimiento social, al adquirir su conciencia de esa contradicción se convertiría en un actor político determinante; esa conciencia se la aportaría el partido construido para tal fin y, a través de este, establecería una dictadura de clases para construir el socialismo como antesala del comunismo, un sistema de producción de ciudadanos libremente asociados que se apropiarían libremente de lo producido.
La quiebra del capitalismo que se entendía ineluctable no se ha producido, recuperándose sistemáticamente de sus crisis, transformando y diversificando permanentemente su sistema productivo mediante el desarrollo tecnológico. La diversificación y mundialización de la economía ha determinado una cantidad inaudita de agentes sociales que ha redimensionado el papel y número de la clase obrera fragmentada, descolocada en el proceso productivo y minoritaria como clase y hasta insolidaria en algunos momentos y países. En esas condiciones y por las transformaciones operadas en el mundo actual no puede esperarse que se erija en exclusiva clase dominante, ni que establezca su dictadura de partido único.
La izquierda en general, en particular la de este país, tiene que responder cuestiones que son claves para recuperar la credibilidad de otros tiempos, debe dar respuesta a la realidad y asumir decididamente que las premisas básicas del programa en que se basaban su lucha, creadas hacen casi doscientos años, son totalmente inadecuadas para guiar las luchas del presente. Pero no basta con que asuman esa circunstancia, deben dar respuestas a otras cuestiones en clave de transformación social: el tema del mercado como lugar de producción e intercambio de bienes antropológicamente esencial para el funcionamiento de las sociedades a través de un estado responsable, la perniciosa existencia de una dictadura de partido o de clases, la alternancia democrática del poder y de la democracia como escenario básico de la política.
Las referencias y las experiencias pasadas no tienen que ser olvidadas. Todo lo contrario, sirven para aprender de los errores y rescatar lo rescatable, pero sí resulta imprescindible la conciencia de que el futuro no puede ser construido sin dar respuestas a problemas teórico/prácticos que plantea el presente y a cuestiones que no podían ser visto ni mucho menos previstos por las fuentes teóricas del pasado, independientemente de la lucidez de la generalidad de sus predicciones. Abrirse a la discusión de estas cuestiones es fundamental para articular una pluralidad de fuerzas capaces de enfrentar un presente que hace en extremo incierto el futuro de la izquierda y del mundo.