Caso de estudio
Leonel y la Posverdad
Fraude en SENASA: Las denuncias de Leonel Fernández sobre un supuesto "fraude" o uso "clientelista"

Leonel
En la República Dominicana contemporánea, la política se debate en la arena de la posverdad, un espacio donde la resonancia emocional de una afirmación a menudo eclipsa la solidez de los hechos. En este escenario, la figura del expresidente Leonel Fernández se destaca como un caso de estudio: un líder cuyas posturas técnicas y advertencias, inicialmente rechazadas con fervor, han sido reivindicadas por el veredicto más implacable: el paso del tiempo.
El patrón es recurrente: una propuesta o denuncia de Fernández es catalogada por la narrativa del gobierno y sus acólitos como exagerada, malintencionada o simplemente falsa, solo para que, meses, días o años después, la realidad confirme la base de su planteamiento.
Uno de los ejemplos más claros es la agresiva inversión en infraestructura vial, con la construcción de elevados, túneles y el Metro de Santo Domingo durante sus gestiones.
En su momento, estas obras fueron blanco de críticas feroces: se cuestionó el costo, la interrupción del tránsito y la supuesta improvisación. La promesa de hacer posible la movilización urbana en "media hora" era vista con escepticismo. La narrativa de la oposición y de ciertos sectores de la opinión pública se centró en el impacto negativo inmediato.
Sin embargo, el tiempo ha dictado su sentencia. Hoy, el Metro y la red de pasos a desnivel son el esqueleto vital que mantiene en funcionamiento el Gran Santo Domingo. Resultan esenciales. El rechazo inicial ha mutado en una dependencia colectiva, admitiendo tácitamente que esta visión de largo plazo, aunque impopular en su ejecución, era una necesidad urbana impostergable.
40 MW en el Metro
El episodio más reciente y didáctico de esta dinámica de posverdad ocurrió tras el reciente apagón nacional que paralizó el Metro de Santo Domingo.
Fernández denunció públicamente que el sistema, creado en su administración, contaba con una capacidad de generación de energía de reserva de 40 megavatios (MW), sugiriendo que la falla se debía a la "falta de mantenimiento".
La respuesta oficial fue una negación rotunda y emotiva. Voceros gubernamentales de alto perfil, como Celso Marranzini, presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras, salieron a desmentir al expresidente, afirmando categóricamente que el Metro "nunca ha tenido energía propia ni plantas eléctricas". El mensaje implícito era: Leonel miente para hacer política.
La verdad, sin embargo, se abrió camino. Poco después, el Ministro de Energía y Minas, Joel Santos Echavarría y el ex. Director de la OPRET, ofrecieron la corrección: la planta de generación de reserva del Metro "estaba en mantenimiento" al momento del fallo. Este sutil cambio en el discurso desmanteló la negación categórica e ipso facto validó la premisa de Fernández: la capacidad de generación propia sí existe. La controversia pasó de ser un debate sobre la existencia del recurso a una excusa sobre su operatividad, confirmando que la denuncia inicial era técnicamente correcta ósea ¨Leonel¨ tenia Razón.
Esta dinámica se extiende a temas sociales y fiscales:
* Fraude en SENASA: Las denuncias de Leonel Fernández sobre un supuesto "fraude" o uso "clientelista" de los recursos de SENASA fueron respondidas con la defensa presidencial, insinuando que la crítica era una resistencia a que los más pobres accedieran a beneficios estatales. El tiempo ha demostrado que las advertencias sobre el desborde presupuestario y la necesidad de transparencia eran fundadas, pues la sostenibilidad financiera del sistema de asistencia social sigue siendo un desafío recurrente.
* El 4% para la Educación: En el auge del debate por el 4%, la posición de Fernández fue simplificada como un rechazo al aumento. Su postura real, sin embargo, era que la inversión masiva debía estar necesariamente acompañada de una planificación estratégica y una reforma integral que garantizara la calidad educativa. Hoy, con el 4% invertido durante años, el país sigue debatiendo la calidad de los egresados, confirmando que la planificación técnica, por encima del mero gasto, era el factor crítico ignorado.
La Reforma de Abinader
La misma línea de defensa técnica se pudo observar este año con el rechazo a la propuesta de reforma fiscal sugerida por el gobierno del presidente Abinader.
Mientras el gobierno y sus aliados promovían la reforma como una necesidad ineludible para la estabilidad económica, Fernández se opuso tajantemente, alertando que el momento no era el adecuado, que la clase media y la productividad serían las más afectadas, y que no se había agotado la vía de la racionalización del gasto público. Su negativa fue interpretada como una obstrucción política.
La realidad es que, a la fecha, la presión social ha impedido al gobierno avanzar con la propuesta. La resistencia del expresidente, fundamentada en criterios de oportunidad y de impacto social, demostró ser un eco preciso del sentir popular, obligando a las autoridades a replantear el calendario y los términos del debate, demostrando una vez más que el análisis técnico y la visión del líder de la oposición, aunque criticado, sirvió para ajustar la agenda nacional.
La posverdad privilegia la reacción inmediata. El rechazo a la opinión del líder Leonel es más rentable políticamente que el análisis técnico de su propuesta.
No obstante, estos episodios recurrentes demuestran que la visión de Leonel Fernández suele estar anclada en el análisis de largo plazo y en la sostenibilidad técnica, elementos que la ola emocional o la negación oficial no pueden borrar. El tiempo, el único juez que no tiene militancia política, ha terminado invariablemente por darle la razón, invitando a la ciudadanía a un ejercicio de madurez democrática: priorizar los hechos y el análisis frío por encima del fragor de la batalla política inmediata… Leonel tenía razón.
El País
Apagón Nacional: la vulnerabilidad eléctrica de RD y qué fallas podrían desatar otro blackout
Merilenny Mueses