Los principales activos de los partidos
La mayoría de los dirigentes políticos, incluyendo aquellos que sin destacarse en la vida pública tienen cierta beligerancia en las estructuras partidarias e incluso cuentan con cierta formación académica como conocimiento en muchos otros aspectos, sin embargo desconocen que ellos individualmente y en conjunto, conforman lo que se podría denominar los principales activos de sus instituciones.
Los dirigentes y militantes, su ideología si existe o su concepción política, su historia, sus acciones representan los activos principales de sus respectivos partidos. La capacidad de penetración y convencimiento ante la ciudadanía es lo que podría denominarse el pasivo. Y el conjunto de activos y pasivos son los que en definitiva les permite presentarse ante la opinión pública que es la institución financiera ante la cual pueden demostrar su verdadero estado de situación. Ante la situación que vive el mundo pero en especial nuestro país, donde los valores ideológicos han pasado a un tercer plano, los activos principales de los partidos son definitivamente los dirigentes y sus acciones.
Todos los dirigentes y militantes forman parte de los activos de los partidos y entre ellos como ocurre en cualquier institución, hay activos de mucho más valor ocasional o circunstancial que otros, no en cuanto a su dignidad humana, sino en cuanto a la importancia que esos dirigentes tienen en el momento en que se analice el estado de situación.
Es por eso que los partidos tienen que tener sumo cuidado con sus dirigentes, pero con todos, los que en un momento determinado hayan adquirido mucho más valor por situaciones especiales, como con aquellos que por circunstancias ocasionales su valor sea relativamente menor, por cuanto, cuando el partido se va a presentar ante el gran jurado del país, éste determinará, dependiendo de cómo estén ajustadas las cuentas, y me refiero al juego interno, cuanto se puede confiar en esos estados.
Hay dirigentes que cuando están en el gobierno, por ocupar posiciones transitorias importantes, olvidan que hay otros dirigentes que forman parte importante de los activos de los partidos, probablemente con mucho más valor que ellos. Igualmente en la oposición, cuando los dirigentes se agrupan o se tendencian, entienden que solo ellos son activos importantes y menosprecian a los demás.
Pero es el pueblo el que les otorga el financiamiento o les da el aval para que puedan realizar temporalmente una labor oficial. El mismo pueblo que desconoce las intríngulis que se mueven dentro de los partidos, como las labores de las distintas tendencias, cuando tiene que dar su aval, observa todo, pero especialmente, aquellos aspectos que los dirigentes obnubilados por el poder o por las tendencias pasan por alto.
Cuando se le quiere presentar al país un estado de situación confiable, capaz de merecer su aprobación y respeto, no se puede olvidar que los activos principales son sus dirigentes y dentro de ellos los que por razones especiales cuentan con simpatías internas y externas. En política se podría afirmar, que los esfuerzos internos por opacar o destruir a determinados dirigentes, es inversamente proporcional a sus posibilidades futuras.