Más sobre la historia centroamericana

Diomedes Núñez Polanco
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A raíz de que llegaran a Guatemala las noticias de que en septiembre de 1821 se había proclamado la independencia de México, los patriotas locales pidieron al jefe de la Capitanía General de Guatemala, Gavino Gaínza, que declarara la independencia, y a pesar de que éste trató de resolver la situación sin que no afectara la presencia española en esos territorios, el Cabildo Abierto que convocó con esos propósitos hubo de proclamar la independencia centroamericana el 15 de septiembre de 1821.
Entre las resoluciones de esa asamblea figuró el acuerdo de mantener en su cargo al gobernador Gaínza, quien a partir de ese momento dirigiría las provincias asesorado por una junta consultiva provisional. Gainza había pasado a sustituir en el puesto al mariscal de campo Carlos de Urrutia, probablemente hacia 1820. Urrutia, conocido en la historia dominicana por sobrenombre de Carlos Conuco, fue durante cinco años (1813-1818) gobernador español en nuestro país, en el período de la Española Boba. De nuestra isla pasó a cumplir sus nuevas funciones en Guatemala.
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En los pueblos centroamericanos se desarrolló durante el periodo colonial una economía predominantemente de subsistencia (lo que producía la región lo consumían a los habitantes del territorio y casi no alcanzaba para el mercado internacional), porque España, además de que no podía abastecerse de los productos de la zona, ponía fuertes trabas al comercio de exportación.
Fue a partir de la segunda mitad del siglo XIX cuando países de capitalismo industrial, como Inglaterra y Francia, llevaron a cabo actividades comerciales con las naciones del área, a lo que se unieron los proyectos de capitalistas norteamericanos de construir un canal interoceánico que enlaza el océano Atlántico con el Pacífico- para que los estadounidenses pudieran trasladarse hacia el extremo sudoriental del país, en California, donde se habían descubierto grandes yacimientos de oro. De modo que durante años el negocio del transporte jugó un papel importante en la economía de la región. (Sería incompleta cualquier historia sobre Centroamérica en que no se hable de la Compañía del Tránsito, y de Cornelius Vanderbilt, que era el principal socio de la empresa).
La contradicción colonia-metrópoli casi en todo el periodo de dominación se desarrolló en una especie de antagonismo dulcificado, a causa de la pobre participación de Centroamérica en el juego de la oferta y de la demanda del mercado internacional. Los sectores criollos de las clases dominantes, al enfrentar los problemas generalmente demostraron incapacidad para convertirse en clase gobernante, como lo prueban los siguientes datos: 1) La proclamación de la separación de España se llevó a cabo sin ningún enfrentamiento bélico, a diferencia de lo sangrientas que fueron las de Cuba y las de los países de América del Sur; 2) Al declararse la independencia, el gobernador Gaínza fue confirmado en el puesto; 3) La anexión de Centroamérica al imperio de Iturbide, a pesar de que su Plan de iguala ofrecía a Fernando VII la corona de la monarquía, y 4) Cuando hubo que elegir diputados regionales para que participaran en las cortes de Cádiz que elaboraron la Constitución liberal de 1812, los centroamericanos, en vez de elegir sus representantes entre los criollos, seleccionaron españoles.
Pero el escaso desarrollo social y económico de Centroamérica tendría otras manifestaciones: habría de allanar el camino a los planes del mexicano Agustín Iturbide quien, al obligar al Congreso de su país a nombrarlo en emperador el 8 de mayo de 1822, se propuso anexar Centroamérica al imperio de México, acción en la cual encontró la colaboración del gobernador Gaínza y de la oligarquía guatemalteca: esta última sabía que con la ampliación del llamado Plan de Iguala, sus intereses no corrían ningún peligro. Este plan se resumiría así: “México sería monarquía constitucional y se le ofrecería la Corona Fernando VII: el país de independizaría de España y la región sería la católica”.