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Reflexión

Mujeres, paguen

No se dejen engañar, ni construyan ustedes la mentira de que hay igualdad, ni siquiera de oportunidad. Los hombres mandan en este país y en todos, y tienen más recursos que las mujeres.

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No se dejen engañar, ni construyan ustedes la mentira de que hay igualdad, ni siquiera de oportunidad. Los hombres mandan en este país y en todos, y tienen más recursos que las mujeres.

Para ilustrar, en este país nunca ha habido una mujer presidente. De una veintena de ministerios, en solo dos hay ministras (una es de la Mujer). De 32 senadores, solo hay cuatro senadoras. De 158 alcaldes, solo 10% son mujeres. De 190 diputados, solo alrededor del 30% son mujeres (y eso es con cuota).

¿Por qué? ¿Son estúpidas las mujeres? ¿Incapaces? ¿No les interesan esos cargos?

Muchas veces se habla de igualdad, pero a la hora de la verdad, sobresalen las justificaciones para mantener la desigualdad.

Se argumenta que los hombres tienen más fuerza física, que es un designio de Dios, que son más racionales, menos emotivos.

A las mujeres las culpan hasta de que las violen. ¿Por qué estaba en la calle a esa hora? ¿Por qué se viste así? O se lo inventó.

¿Quieren los hombres perder el poder que tienen? ¡Jamás!

Entre los empresarios sobresalen los hombres. Unas cuántas mujeres, casi siempre por nombre de familia, adornan el escenario masculino-empresarial.

El poder de los hombres es ancestral y la inmensa mayoría de los hombres lo defienden a capa y espada, con distintos argumentos, con distintas estrategias, y también, con la ayuda de muchas mujeres que han sido socializadas (y socializan a sus hijos) para creer que los hombres mandan, y tienen derecho a hacerlo.

Veamos las religiones. ¿Conoce usted un Dios mujer en la tradición judeocristiana-islámica? ¿Ha habido un Papa mujer? ¿Sacerdotes mujeres? ¿Imanes o ayatolas mujeres?

Hay pastoras protestantes y evangélicas, pero la mayoría son hombres. Hay algunas mujeres rabinas en el judaísmo reformado, pero la inmensa mayoría de los rabinos son hombres. Hasta el corrector de esta laptop me marcó la palabra rabina incorrecta.

¿Quieren los curas, imanes, rabinos y pastores perder su poder para dar cabida a las mujeres en las estructuras jerárquicas que controlan? ¡No!

Si todavía usted no se ha dado cuenta de la desigualdad de género, vaya al oculista o deshollínese el cerebro.

La campaña en contra de la llamada “ideología de género” que promueven las religiones consiste en decir que no hay desigualdad entre hombres y mujeres, que hay diferencias biológicas por designios de Dios para cumplir distintas funciones en la sociedad.

Por siglos y siglos, los hombres han tenido el poder en todas las religiones, mientras las mujeres representan la gran feligresía y dicen amén. Es penoso que tantos utilicen a Dios para justificar las desigualdades.

En todo el mundo, las mujeres se encargan de casi todas las labores de cuidado doméstico, trabajan fuera del hogar (quieran o no) porque necesitan recursos para mantener sus familias, y muchas cuidan solas de sus hijos porque el padre los abandonó.

Y encima de todas esas cargas, ahora se proclama que las mujeres deben pagar la mitad de la cuenta, para aliviar la carga de los hombres que no tienen suficiente para invitar.

¡Por favor! La fiebre no está en la sábana.

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Rosario Espinal

Rosario Espinal

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