Educación
La reforma educativa
La Reforma Educativa debe responder a una orientación general, a una política de Estado, no sujeta a momentos ni intereses coyunturales, grandes o pequeños.

MINERD
La reforma educativa no es una cuestión exclusiva del gobierno de turno, es una cuestión que concierne a la nación, a toda la sociedad. Debe estar en sintonía con la Estrategia Nacional de Desarrollo y apuntar, a más larga distancia, al futuro y al destino que aspiramos como nación. La reforma educativa es una magna tarea, que debe ser asumida combinando adecuadamente el interés público de la sociedad en su conjunto, con los intereses privados del empresariado de todas las áreas y sectores de la producción, los negocios, de los dueños o administradores del capital y empleadores.
La Reforma Educativa debe responder a una orientación general, a una política de Estado, no sujeta a momentos ni intereses coyunturales, grandes o pequeños. No puede depender de los caprichos del presidente o los ministros de turno, pero tampoco de los planes y aspiraciones de un sindicalista nacional o local de la ADP, o de un aspirante a rector, a decano o a director en el seno de nuestra Universidad Autónoma de Santo Domingo, ni del interés de más ganancias y procurar mayores aportes del Estado a las universidades privadas y centros educativos de otros niveles.
La reforma educativa debe apuntar a superar todo ese mundo en el que no es posible identificar, determinar ni separar las malas de las buenas donde los recursos públicos solo alimentan el insaciable interés privado, corporativo, gremial, burocrático o personal de quienes sólo procuran ventajas sin importarle nada más, colocando a un lado la suerte del país, de los estudiantes y sus familias, tampoco la suerte del magisterio, de la universidad pública y la amplia red de instituciones de la formación técnica y tecnológica.
El gran problema es por dónde empezar la muy mentada y sonada reforma, teniendo que enfrentar poderosos intereses y una arraigada cultura del aprovechamiento, que arropa a grandes y a pequeños personajes. Cómo agarrar el toro por los cuernos y saber identificar el eslabón clave para emprender esa necesaria y abarcadora reforma educativa.
Confieso que no sé cómo, porque no soy un entendido, siendo apenas un simple opinante que sólo tiene muchas interrogantes y buenos deseos. Por eso me limito a proponer un gran y abierto debate abarcador a todos los niveles y por todos los medios y vías.
Formulo un llamado a que nos atrevamos a poner el dedo sobre la llaga y exprimir fuerte, para que salga toda la podredumbre que nos arropa saboteando la voluntad que tenemos para avanzar.