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Panorama mundial

Un mundo trastornado y con líderes riesgosos

Se siente el temor, la ansiedad, la aprensión y la incertidumbre ante un mundo convulso, en conflicto bélico, confrontaciones y amenazas de todo tipo.

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Se siente el temor, la ansiedad, la aprensión y la incertidumbre ante un mundo convulso, en conflicto bélico, confrontaciones y amenazas de todo tipo.

Oriente es una de las regiones de mayor inestabilidad, de muertes violentas por conflictos de siglos: territorios, religiones, creencias distorsionadas y limitantes, pero, sobre todo, por rigidez cognitiva de un liderazgo inflexible y de poca revisión mental.

Los japoneses y los vietnamitas aprendieron después de sus guerras y conflictos a enfocarse con cerebro reflexivo, adoptando nuevos comportamientos socio-político y económico; el resultado obtenido, economía más fuerte y más estables, desarrollo social, tecnológico, espiritualidad y educación, superando a muchos países en todos los continentes y superando sus traumas y conflictos bélicos.

El mundo está dirigido por líderes con visión vertical, inflexibles, egocéntricos, de poca empatía emocional y social. Unos se pelean por territorios, por recursos naturales, por controles y poder, por economía y generar conflictos para vender armas y tecnología.

La actitud colonialista y expansionista ha vuelto como los viejos tiempos bélicos de siglos pasado, con la particularidad de que no se trata de ideología política, son otros intereses y otras percepciones; pero, sobre todo, del tipo de personalidad, de los rasgos y patología de un liderazgo riesgoso que confronta, hiper-reacciona, que no mide riesgos ni consecuencias y genera conflictos y actitudes maledicentes.

Literalmente, las grandes economías arrastran a las pequeñas y dependientes. Además, que tampoco los países pequeños no organizan su economía, sus ahorros y se preparan para adaptarse, crecer y mantenerse en un mundo riesgoso y desigual, sin entrar en el efecto dominó de los países en conflicto.

Nicolás Maduro no lo entendió, tampoco lo entiende Cuba, Nicaragua ni Hondura. La dinámica geopolítica y los intereses de los países han cambiado. Los conflictos político-sociales, económicos y estructurales de cada región y país deben tener una respuesta flexible, donde hay que ceder, negociar y abandonar las creencias rígidas, y de hábitos con un pasado que no conecta con la sociedad actual. La conflictividad política va a continuar, posiblemente las guerras en Ucrania, Irán, Israel, Siria, Palestina y otras áreas de Oriente.

Solamente los líderes con cerebros reflexivos, con empatía social y emocional, con memoria histórica y adaptación cognitiva y social, son los que pueden conectar con las nuevas circunstancias para prever y resolver los conflictos del presente. El no entender el riesgo y las consecuencias se expone el mundo a los crímenes masivos al estilo Hiltler, Stalin o Inglaterra contra India.

Los países pequeños, con crisis económica y conflictos internos, deben de reflexionar sobre la apertura, negociación y los cambios estructurales para conectar con la sociedad y prevenir conflictos y guerras.

Los líderes con cerebros rígidos sostienen creencias limitantes y patrones de comportamiento hacia la conflictividad y la resistencia, exponiendo a sus países a la confrontación y la vulnerabilidad.

Duele ver y sentir un mundo patas arriba, sin liderazgo que se deje escuchar, o se imponga ante los conflictos bélicos, las muertes, la hambruna y la pobreza.

Hoy por hoy, se impone el mercado, los controles, el negocio de las armas y la acumulación de grupos corporativos; el individualismo, el poder y el egocentrismo es lo que prevalece.

Necesitamos y nos merecemos vivir en paz, con buenos tratos y cuidarnos unos y otros, por la humanización del hombre y de la política.

Sobre el autor
José Miguel Gómez

José Miguel Gómez

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