Guardianes de la verdad Opinión

Margarita de la Rosa

Poses y pasarelas versus valores y compromiso

En una sala de espera, sin privilegios ni protocolos, estaba la doctora Altagracia Guzmán Marcelino, como una ciudadana más, aguardando un servicio de salud, cuenta Margarita.

Margarita de la Rosa

Margarita de la Rosa

Creado:

Actualizado:

La periodista Margarita de la Rosa reseñó en las redes sociales el encuentro que tuvo con una exministra de Salud, quien esperaba turno, igual que ella, en procura de ser atendida en el mismo lugar y por el mismo padecimiento.

A Margarita le resultó llamativa esa coincidencia, porque no es común que un exfuncionario asista a un centro al que va “todo el mundo” en busca de salud, sobre todo después de haber sido la máxima autoridad de los servicios públicos del país.

Por esa razón escribió: “Hay encuentros que parecen fortuitos, pero que cargan una fuerza simbólica imposible de ignorar”. En una sala de espera, sin privilegios ni protocolos, estaba la doctora Altagracia Guzmán Marcelino, como una ciudadana más, aguardando un servicio de salud, cuenta Margarita.

En el encuentro se reconocieron de inmediato, porque ambas debían coincidir con frecuencia: una como reportera que cubría el área de salud y la otra, primero como gremialista en la Asociación Médica Dominicana, hoy Colegio Médico Dominicano, y luego como ministra. Una para ofrecer información y la otra para transmitirla en el medio donde laboraba.

Cuenta Margarita que cuando la doctora Guzmán Marcelino se paró a facturar un servicio, muchas personas, en voz baja, le preguntaron si esa señora era la exministra de Salud. Tras confirmar la certeza, quedó la exclamación: “¡Qué sencilla y humilde es!”.

Altagracia Guzmán Marcelino viene del compromiso, de la pasión por servir a la sociedad, de educar con el ejemplo sobre valores y principios que comienzan con el ejercicio honesto de la profesión que estudió y a la que ha dedicado su vida.

Cuando se asume un cargo público o privado, debe primar el concepto de responsabilidad y el compromiso con la esencia de uno mismo como sello de identidad. Altagracia Guzmán fue gremialista por reivindicar mejores servicios de salud; luego secretaria de Salud Pública, donde fue pieza clave en la reforma del sector; más adelante ministra de Salud. Su marca mayor fue la creación del Seguro Nacional de Salud (Senasa), donde dejó su impronta y demostró que desde lo público no solo se innova, sino que las cosas se pueden hacer bien.

Cuando se asume un cargo público, lo primero que debe tenerse presente es a quién se va a servir: desde mi visión, primero al grupo grande, a la gente, al pueblo, a la patria. Con eso se agrega valor al Gobierno y se fortalece al Estado, en el que se confió una gestión.

La agenda del servidor público no puede ser distinta a los planes estratégicos de la administración. No debe haber una agenda paralela a lo general, porque lo particular es la agenda de la institución para la que fue designado. Nunca una agenda privada, al margen de los objetivos institucionales. Altagracia Guzmán tuvo clara su misión y la cumplió. Da pena que no se siguieran, después, los planes de misión, visión y valores que definieron a la ARS Senasa, o, como se le llamó, el seguro médico de los pobres.

La correcta administración de las instituciones es el pilar que sostiene el Estado de derecho. No debe ser una pasarela para posar en fotos de estudio y “verse bonito”. Y cuando el servicio se deteriora, la gente paga doble: con tiempo, con ansiedad y con desconfianza. Ese costo también es político y moral.

Sobre el autor
Altagracia Paulino

Altagracia Paulino

tracking