Opinión
Raudales de dinero en las calles

Retrato
El gobierno del PRM derrocha generosamente el tesoro nacional y en una inaudita acción de despilfarro ha puesto a correr el dinero por las calles en generosos subsidios que desde hace días estremece positivamente los negocios nacionales para beneplácito de la ciudadanía que ve mitigar su pobreza con una dádiva más que generosa y estremecedora del presupuesto nacional.
Este año la regalía navideña ha desbordado todas las expectativas y en generosa romería el presidente de la república atiende a la ciudadanía en esquilmadora repartición del presupuesto nacional.
Se entiende que los ingresos a las arcas de la Tesorería Nacional son más abundantes que en otros años e impulsado un torrente de dinero para aplacar disgustos y sostener un clima de sosiego y alegría que no perturbe la paz navideña y estar preparado para las estrecheces presupuestarias del 2026.
De todas maneras los dominicanos hemos comenzado el mes de diciembre con un pie en la ruta de olvidar la agonía de ver el transcurrir de un mes de gastos sin poder ser parte del torrente de la población que sí tendrá la oportunidad de bien agasajar a sus familiares y amigos.
Generosamente el gobierno del PRM, acariciando un posible continuismo mas allá del 2028, inició con sus generosos cheques navideños el recorrido para insertarse en la tradición política dominicana de disfrutar las pascuas sin importar las consecuencias de los déficits fiscales y tener las numerosas instituciones oficiales desmoronándose por carecer de un peso para reparar las filtraciones de las tuberías de agua o sanitarias en donde los baños están fuera de servicio por las displicencias de los responsables del mantenimiento.
En los pasados 66 años el país ha estado transitando un camino del crecimiento bastante peculiar donde los amigos del caos cívico no han estado ausentes en el ambiente cuando las ambiciones de los políticos actuantes y llenos de ambiciones se consideran como los herederos del paraíso nacional para disfrutar las riquezas del país a su libre albedrío y en desmedro del bienestar común.
En las pasadas seis décadas y media del siglo XXI y final del anterior, la mayoría de los dominicanos, hemos visto como una masa silente de ver a un grupo de ambiciosos e inescrupulosos políticos tratando y apoderándose como sea de los recursos oficiales para alcanzar sus metas de disfrutar de un dinero robado a la nación, que indefensa se resigna ver ese latrocinio de los políticos que golpean en la cara a los inermes ciudadanos de como sus bienes han ido a otros destinos que no son para el bienestar común de la población.
Desde que el país se liberó del yugo haitiano gracias al esfuerzo de un grupo de jóvenes soñadores que creían en una patria libre de toda potencia extranjera, pero el germen de la corrosión moral estaba presente en parte de la ciudadanía imbuidos en una acción admirable comenzaron casi de inmediato después del grito de Capotillo de buscar la forma de obtener el pastel gubernamental y que llevaron a los separatistas dominicanos a repudiar al principal ideólogo de la independencia que prácticamente vivió exiliado y solo llegó para verse marginado y embaucado para que se marchara al extranjero supuestamente a buscar recursos para la causa restauradora encabezada por los ambiciosos restauradores que en Capotillo habían lanzado su grito para, aliados con sus antiguos enemigos, expulsar a la corona española que no pudo consolidar su proceso de sometimiento de los dominicanos.