Reformas estructurales y sector bancario
RAMÓN NÚÑEZ RAMÍREZ
La mayor crisis económica del país fue un resultado de políticas fiscales expansivas, incremento irresponsable del endeudamiento externo, la quiebra fraudulenta de tres bancos más el torpe e ilegal salvataje de todos los ahorristas; por consiguiente todo proceso de estabilización debía contemplar reformas estructurales al aparato fiscal y al sector financiero y justamente uno de los principales legados de este período, además de la recuperación económica, son las reformas estructurales, algunas de las cuales su plena implementación representa una tarea pendiente para el próximo período.
Una de las reformas más exitosas ha sido al sector bancario, pues tras el colapso de tres bancos, el resto del sector que no estaba infectado con las malas practicas pudo asimilar los nuevos reglamentos y ha exhibido un importante desempeño, al punto que solo la banca múltiple ha logrado desde septiembre del 2004 a marzo de este año aumentar sus depósitos en 63% y la cartera de préstamos en 78.5%, manteniendo un índice de solvencia superior al exigido por las normas.
Desde la modificación del importante Reglamento de Evaluación de Activos la Junta Monetaria ha aprobado catorce reglamentos, destacándose los de Sistema de Pagos, Gobierno Corporativo, Concentración de Riesgos, Riesgos de Mercado y de Liquidez, Estados Financieros Consolidados, Supervisión en Base Consolidada, Protección al Usuario.
También desde el inicio se eliminó la gradualidad en la aplicación de los reglamentos y los bancos hicieron las provisiones y capitalizaciones para cumplir con las nuevas normas. La Superintendencia de Bancos aprobó los planes de negocios de los bancos, evaluó la calidad de los activos de todo el sector, realizó supervisiones asistidas a los bancos de ahorro y crédito, las asociaciones de ahorros y realizó una auto-evaluación del grado de cumplimiento de los principios para una supervisión efectiva del Comité de Supervisión de Basilea.
A pesar de esos extraordinarios avances resta la aplicación estricta, incluyendo las provisiones requeridas, para los riesgos de mercado y de liquidez, así como la aprobación de las modificaciones, pendientes en el Congreso, a la Ley Monetaria y Financiera que permitirá reforzar la autonomía de la Administración Monetaria y otorgar mayores facultades a la Superintendencia de Bancos para la aplicación de la supervisión consolidada y a tono con estos cambios a la Ley será necesario modificar los reglamentos.
Cuatro años de reformas estructurales han permitido contar con un sistema financiero saneado, cumpliendo normas de calidad mundial y una Superintendencia de Bancos que ha logrado mejorar la calidad de la supervisión y avanzar hacia el cumplimiento de todos los estándares de Basilea.