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Metro de Santo Domingo

Los tapones y la clase media

Los tapones sirven para maldecir a otros (desahogo), para leer mensajes de WhatsApp, responderlos, hacer llamadas telefónicas, escuchar el radio, un podcast o un audiolibro.

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El tema principal de conversación de la clase media dominicana es el tráfico. Sirve de excusa para llegar tarde o para explicar por qué se llegó tarde, se expresa los males de la cultura dominicana (desorganización y maleducación), y se acusa al Gobierno de no hacer nada.

Los tapones sirven para maldecir a otros (desahogo), para leer mensajes de WhatsApp, responderlos, hacer llamadas telefónicas, escuchar el radio, un podcast o un audiolibro.

Todo eso mientras se utiliza gasolina a cero y diez kilómetros la hora, sin que una gota de petróleo emerja del subsuelo dominicano.

Son tantas las veces que me encuentro inmersa en una conversación sobre el tráfico, que he decidido declarar de inmediato: no hay solución.

Y rápidamente veo los ojos de alarma a mi alrededor, me sentencian a la equivocación.

¿Qué no hay solución? Y la pregunta es contestada de inmediato por el mismo interlocutor, incrédulo de mi declaración.

¡Pues sí hay solución! Así me responden y escucho entonces con atención las posibles soluciones.

Unos dicen que deben sacarse todos los carros públicos destartalados de las principales avenidas. Tranquilamente respondo: ya se han sacado muchos. Hay incluso avenidas donde se sustituyeron los conchos por rutas de autobuses modernos.

Otros hablan de intercalar las placas, las pares salen un día y las impares otro. Tranquilamente respondo: si en una familia hay un solo vehículo o dos vehículos con números pares e impares, ¿Qué hacen el día que no pueden usarlos?

Una causa del mal mencionada es que hay familias con cuatro y cinco carros. Cierto, eso aumenta el tráfico, pero tomando en cuenta la población general, esos privilegiados no son tantos.

En toda conversación sobre el tráfico surge sin fallar el tema de los motores: cruzan por la derecha, la izquierda, el frente y el trasero como bengalas. Yo detesto los motores, pero es el medio de transporte de quien no puede comprar un carro.

La falta de un sistema de transporte público eficiente es un grave problema, pero seamos honestos: el problema central es que la clase media dominicana, en su generalidad, no se monta en transporte público aunque exista, se moviliza en vehículos privados.

La justificación inmediata es la delincuencia y el mal estado de las calles y calzadas. No niego esos problemas, pero hay más que eso.

La República Dominicana es un país tropical, donde salir a caminar en la calle significa sudar, y la gente de clase media anda muy estilizada.

Por esta razón, el transporte público masivo dominicano es para los pobres y la clase media baja que no puede comprar un vehículo.

No hay ningún sistema de transporte público masivo en el mundo que pueda ofrecer una estación en cada esquina, y en la República Dominicana la mayoría de la clase media no camina ni una cuadra en pleno sol.

Estoy a favor de autobuses modernos por doquier, de más líneas del metro, monorriel y teleféricos. Ojalá que, para entonces, la clase media dominicana se acostumbre a caminar varias cuadras para llegar a una estación. Solo así podrían terminar los tapones.

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Rosario Espinal

Rosario Espinal

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