Un cabo suelto
Un cabo suelto.- Los periodistas de Santiago se preguntan porqué hay tanto misterio alrededor del agente policial que supuestamente resultó “gravemente herido” durante una balacera en una barbería en La Barranquita, donde murieron cinco jóvenes que según la versión de la Policía pertenecían a una peligrosa organización criminal dedicada al narcotráfico y el sicariato. Cada vez que preguntan por el estado de salud del cabo Yohandy Encarnación, como lo identificó la institución del orden, reciben la callada por respuesta, pero tampoco les informan en qué centro de salud se encuentra recluido recibiendo atenciones, como si se tratara de un secreto de Estado. Por eso resulta inevitable la pregunta:
¿Qué se trata de esconder? Y buscando respuestas a esa pregunta surgen, como es natural, las especulaciones, que pueden llegar tan lejos como la imaginación de los curiosos. Por eso no han faltado los que sostienen que no hay tal cabo herido, que ese fue un invento para justificar la masacre y el falso intercambio de disparos, y los defensores de los derechos humanos no digan que las balas solo las reciben los delincuentes. Si eso es cierto, sería sencillamente el colmo.
Sea una cosa o la otra lo cierto es que su interés en ese cabo, su paradero y su estado de salud, tiene una explicación: se trata de un testigo clave al que el Ministerio Público debe interrogar también como parte de su investigación para establecer la verdad de lo ocurrido. ¿Testificará contra sus propios compañeros o repetirá, obedeciendo órdenes superiores, la versión del intercambio de disparos en la que ya nadie cree?
Hay que esperar los resultados de la investigación que realizan los fiscales, que ayer hicieron un descenso a la barbería para recoger pruebas y testimonios, para conocer la respuesta a esa y muchas otras preguntas que todavía están en el aire en este caso, incluída la que inquieta a los colegas de Santiago:
¿Por qué hay tanto misterio alrededor del cabo policial supuestamente herido en la barbería de La Barranquita?