Guardianes de la verdad Opinión

Captura de Nicolás Maduro

Venezuela, Trump y la realpolitik

Días previos a la operación “Resolución Absoluta”, le comentaba a un grupo de amigos, que era más fácil derrocar a Maduro que garantizar la estabilidad ante un hecho de esa naturaleza.

Maduro y su esposa tendrán que ver al juez de Estados Unidos el 17 de marzo

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El sábado 3 de enero el mundo vivió un episodio que parecía tomado de una de las mejores películas de acción que proyectan el poderío político y militar de los Estados Unidos: la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro en Caracas. El presidente Donald Trump calificó la escena como “un show de televisión”, dado todos los detalles que implicaron la operación.

La posibilidad de que esto ocurriera, principalmente bajo un gobierno de Trump, quien se caracteriza por ser un líder pragmático y arriesgado, nunca estuvo en duda. Lo que sí generaba una comidilla en los círculos políticos, periodísticos e intelectuales era qué pasaría después de que los americanos sacaran de juego al principal líder del gobierno venezolano.

Días previos a la operación “Resolución Absoluta”, le comentaba a un grupo de amigos, que era más fácil derrocar a Maduro que garantizar la estabilidad ante un hecho de esa naturaleza. El abanico de probabilidades era amplio: desde colocar a Edmundo González (a quien EEUU reconoció como ganador de las elecciones del 2024) en Miraflores, hasta dejar a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, como de hecho sucedió.

Esta última opción llamó la atención, pues lo “natural” era darle el espacio de gobierno a la oposición. Cuando Trump dijo que María Corina Machado no tenía el “respeto” para liderar el país en estos momentos, sorprendió a muchos que pensaban era la opción natural del gobierno norteamericano. Sin embargo, la movida momentánea (no podemos decir que es absoluta), tiene trasfondos históricos en hechos similares donde los Estados Unidos han colaborado en el derrocamiento de dictadores.

No olvidemos cuando, con el apoyo de los americanos, un grupo de valientes dominicanos tomó las armas para asesinar al dictador Rafael Leonidas Trujillo. En ese momento, desde Juan Bosch (exiliado en Cuba por años), hasta otros líderes políticos del momento, pensaron que podían coronar la Presidencia de la República simplemente por el hecho de una ausencia física. No obstante, quien “tomó” las riendas del Estado dominicano fue Balaguer, con el apoyo de los EEUU. El resto es historia…

Esto no quiere decir que mañana, a medida que se vaya dando la transición bajo la dirección del gobierno de Trump, Edmundo González o María Corina Machado no puedan asumir la presidencia de Venezuela. Probablemente si lo hicieran de golpe, se repitieran los 7 meses de Juan Bosch: un gobierno con legitimidad moral, pero sin las riendas de las palancas del sistema. Una cosa sin la otra, solo conlleva al fracaso.

Cuando se impone la realpolitik, la moral, los méritos y los sentimientos no existen. Solamente los intereses. Las acciones después de la captura de Maduro reivindican esta máxima.

Sobre el autor
Orlando Jorge Villegas

Orlando Jorge Villegas

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