Otros poemas

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Luis Scheker Ortiz

Servilletas de papel

No sé qué fuerza vital tiene la lluvia que evoca en mí tu voz de cordillera, tu voz de libertades sin frontera. Voz que es guitarra y es abrigo uncida al dolor del afligido de hombres y mujeres oprimidos. Voz de cantor de pueblos tristes, de labriegos, de obreros, de estudiantes, de combatientes en tiempo de paz y de guerra.

Voz de mar azul y caracolas.

De arena, de sal, de viento enardecido que no alcanza a quebrantar las olas.

Voz que se levanta cristalina
con luces de sueños y quimeras
cuan dulce amanecer de estrellas.

Voz de tul, de paz de azucena.
de matices de verde primavera.
Voz de cristal que no se quiebra.

De ruiseñor, de carretero errante,
de pueblo de gesto antiguo, solidario
tendida su mano al caminante.

Tu voz que reverdece en cada gota
perfumada de rocío y en cada amanecer florece.
Voz que crece igual que los trigales
de pueblos oprimidos y olvidados
que a pesar de tanto olvido ¡crecen

Puede leer: Desconcierto

Violinista en mi tejado

A ti, mi amado violín, mi compañero errante,
dedico este poema prisionero de mis sueños.

Sobre su lecho de nácar pudoroso
con la placidez de un niño adormecido
tranquilo en su soledad, el violín descansa.

Con mis manos amorosas lo acaricio
como si quisiera sentirme prisionero.
y poder brindarle este sentido poema.

Con la mirada atenta al pentagrama
del maestro lo eleva, tomándolo en sus manos

Con armónico vaivén de olas marinas
va la música cayendo cual torrente cristalino
como enjambre de bellas mariposas,

Con sutil donaire, como si fuera llamado
va pasando por tu divino cuerpo desnudo
el diapasón de mis suaves manos.

Llegado el tercer último movimiento
los sentidos se esparcen in crescendo,
cual raudo vuelo de palomas.

Tu cuerpo y tu violín se entretejen.
Son solo un único universo se une
bajo el embrujo de una pasión erótica.

Abrazado a tu mágico violín
escucho tus finas pisadas frágiles,
amables, gentiles.

Te veo descender de la escalera
envuelta en blanca espuma perfumada
acercarte hasta mi lecho.

El embrujo nocturnal se cierne
cual lucero de esta media isla
de amores y sueños imposibles.

Labrado en la ternura de mi infancia
me sigue persiguiendo una seria duda
igual que en mis sueños infantiles.

Y me pregunto ¿eres tú y serás
eternamente mi única fortuna?
¿Será verdad tanta belleza?

Por siempre y para siempre
¡Únicamente mía¡

  1. LO PROHIBIDO.

Prohibido tirar basuras en la calle,
desechos y escombros en la playa
y menos en las aguas del río.

Prohibido hacer ruidos, tocar locas
campanadas que despierten mi sueño

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