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Capsula de genealogía

Las cuatro “francesitas”: sangre haitiana en el Cibao central

Tantelá es un nombre que resulta de la conjugación de tante (tía, en francés) y la última sílaba de su nombre, que era Estelá, por ende, tía Lá, en español

Casa de Meliná Charrier (Madama García), donde se instaló el gobierno provisorio de la Restauración en 1863.

Casa de Meliná Charrier (Madama García), donde se instaló el gobierno provisorio de la Restauración en 1863.

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Arturo Bueno, en “Santiago quien te vio y quien te ve”, refiere que en Santiago se avecindaron hacia 1820-1826 tres hermanas de nombres Meliná, Doriscá y Tantelá Sariel (sic) y que, años después, se unió a ellas una señora llamada madame Perén, recibiendo el mote de “las cuatro francesitas”.

Una investigación realizada para documentar este relato nos ofrece varias revelaciones. La primera de ellas es la ortografía del apellido, que varía en los documentos consultados (Charrié, Charrier, Charier, Chavrier). Abelardo Viñas, hijo de Doriscá e hijo de crianza de Meliná, en un interesante relato sobre su vida que escribió en 1932, nos da la que sin duda debe ser la correcta: Charrier.

Un segundo aspecto son los nombres. En el caso de Doriscá, siguiendo el relato de su hijo Abelardo, encontramos que su nombre era Lodoiska; tal vez Doriscá sea una deformación de su pronunciación.

Tantelá es un nombre que resulta de la conjugación de tante (tía, en francés) y la última sílaba de su nombre, que era Estelá, por ende, tía Lá, en español. Contrario a sus hermanas, su apellido era Lebon. Así lo declaró su sobrino Abelardo Viñas al momento de su deceso, ocurrido en Santiago en 1893. Natural de Haití, murió en Santiago a los 60 años, siendo viuda de Dionisio Pérez.

Madame Perén fue sin duda María Eloísa Perén, fallecida también en Santiago en 1907, a la edad de 96 años, viuda entonces e hija legítima de José Debot y Eloísa Pached.

Doriscá, nacida en Cabo haitiano, murió en Santiago en 1881, a los 64 años. Hija de Alejandro Charié -¿el mismo general Alexandre Charrier que fue comandante de la plaza de Santiago entre 1836 y 1838?- y Rosa Garet, de su matrimonio con José Antonio Viñas, mocano, procreó, además de Abelardo (n.1851), a Emerenciana, quien murió soltera, y otro hijo cuyo nombre no recogió la tradición oral familiar, pero acaso este último fue su hijo natural Ulises Charrier, fallecido en Zallabo, La Vega, en 1902 a la edad de 62 años; en el acta de defunción de Ulises figura como Lodoiska.

Presumiblemente, también fue madre de Fenelón y Ulises Michel, procreados con el general francés Achille Etienne Michel, héroe de la batalla de Santiago de 1844, y también pareja de su hermana Meliná.

Abelardo (Papá Lalo), fallecido en Santiago en 1944, casó en dos ocasiones: la primera, en 1881 en Santiago con Luisa Malagón Pérez; por segunda vez en 1891 en Mao con su prima hermana Ana Mercedes Infante Viñas (Mamá Pechén). De su primer matrimonio fueron hijos Luisa Albertina (Bitín), esposa de Joaquín García; Manuel Antonio; Clara Nadelia (Santiago, 1881- 1919), casada en Santiago en 1902 con Manuel Francisco Batlle Espaillat, y Rafael Viñas Malagón, casado con Ana Julia Bonnelly Tavárez. De su segunda unión fueron hijos Jaime (f.1984), esposo de Bienvenida Román Ricardo y Mélida Deseada Rivas Nouel, y María Viñas Infante (n. Santiago, 1899), casada en Santiago en 1922 con Herman Reiche Wrage.

Abelardo Viñas procreó además dos hijos con Juana Francisca Petitón Jiménez: Francisco Antonio Viñas Petitón (a) Toño (Santiago, 1879 - 1965), casado en Santiago en 1908 con su pariente Rafaela Cristina Cordero Infante, y Enedina del Carmen Petitón (a) Nena (1881- 1977), casada en Santiago en 1902 con Agustín Pichardo Valerio.

Meliná, en cuya acta de defunción sus padres figuran como Pierre Alexandre Charrier y Rosiette Garete, falleció en Santiago en 1890, a los 67 años. Procreó con Achille Etienne Michel, tres hijos: Raffin, María Ninón y Clara Emilia, los cuales fueron reconocidos por su padre.

De ellos, Raffin Michel Charrier nació hacia 1837 y murió en Moca en 1893 a los 65 años. Fue padre de Francisco Fenelón y José Michel Gómez; Casilda y Alejandrina Michel López; Aquiles y Francisco Michel López; Ezequiel y Justiniano Michel Figueroa y Eugenia y Emilia (Millo) Michel Salcedo. Millo sería asesinada en el parque de Moca en 1901 con apenas 16 años por su novio Jacobito de Lara, uno de los ajusticiadores del presidente Ulises Heureaux.

María Ninón Michel Charrier nació en Santiago hacia 1839 y casó en esa ciudad en 1867 con Enrique (Henry) Ricour (Ricourt) Colet. Accidentalmente en Santiago, la muerte le sorprendió en 1901, a los 62 años.

Clara Emilia Michel Charrier (Emilí), nacida hacia 1840, casó con Juan Onofre Viñas Rodríguez, yendo a residir a Moca. Procreó cuatro hijos: Julio (f. La Vega, 1911) quien casó en Moca en 1886 con Elvira Guzmán Rojas, no dejando descendencia; Mercedes (f. 1905), cónyuge de Arquímedes Cáceres y también sin descendencia; Francisca Emilia, casada en 1887 en Moca con Uladislao (Laíto) Fernández de Lara y madre Julio, Jaime, Rafael, Francisco Emilio, Marina y Ana Fernández Viñas, y Cristina Viñas Michel (Quinco) (n.1869) y casada en 1890 en Moca con Elías Brache Ramírez. Cristina fue madre de María (La Vega, 1892-1989), Clara Emilia (La Vega, 1893); Elías (a) Brachito (La Vega, 1895-1974), Aida Herminia (La Vega, 1896); Anselmo (a) Chemo (La Vega, 1898-1972), César (La Vega, 1903-1998) y Piedad Antonia Brache Viñas (La Vega,1910-2007).

Hacia 1859, Meliná ya era casada con Juan Francisco García, quien tenía una hija extramatrimonial, Germana. En matrimonio, la madama García procreó dos hijos, Ambrosio, residente en Sánchez en 1891, y Cristina, quien casó con el comerciante Ramón Guzmán, nacido en Moca hacia 1836, hijo de Antonio Guzmán y Feliciana Jiménez. Hijas del matrimonio Guzmán García fueron Mercedes, Altagracia y Paula.

En la casa de Meliná se instaló, el 18 de septiembre de 1863, el gobierno provisorio de la Restauración, proclamado cuatro días antes.

Destruida en 1928, en su solar se construyó la Escuela México, cuyo local ocupa hoy la escuela Emilio Prudhomme.

Como queda visto, el relato de las “cuatro francesitas” -en realidad, haitianas, y acaso hijas, dos de ellas, de uno de los comandantes de la plaza de Santiago durante la ocupación haitiana- es apenas el ovillo de una amplia madeja patronímica, que emparenta, entre otras familias, a los Viñas, Michel y Brache, y que vincula, en un triángulo genealógico, a Santiago, Moca y La Vega.

Sobre el autor

Edwin Espinal Hernandez

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