El personero, de Efraím Castillo, y el capítulo del trepador, una novela corta dentro de la novela

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§ 1. Existe un personaje en la novela El personero, de Efraím Castillo, al cual la crítica le ha prestado poca atención, a pesar de que ocupa casi la mitad de la obra, como si fuera casi otra novela dentro de la novela y aparece en diez de los catorce capítulos que conforman el libro. Debido a esta ausencia, me voy a concentrar en los detalles que distinguen a Martínez, otro personaje sin nombre en la novela. Se trata de un campesino de Villa Vásquez en La Línea, hundido en la miseria total él mismo y su hija Marta, pero que, desde el punto de vista político, social, y si se quiere hasta histórico y literario, jugará un papel incluso más importante que los otros dos personajes, el Gordo y el Flaco, los cómicos tasadores de la biblioteca de quien en vida se llamó Alberto Monegal, personaje principal de la novela.
§ 2. Labrador sin tierra convertido en peón ocasional de varias empresas ubicadas en Guayubín, Villa Sinda, Manzanillo y Mao; abandonado por su esposa, la madre de su hija Marta y dos varones más, y con ella viaja desde Villa Vásquez hasta la Capital, Martínez es un hombre que, como dijera Ulises Heureaux (Lilís), da hasta para arzobispo. Martínez se propuso salir de la miseria y elaboró su propia estrategia para salir de la inopia, movido por la oferta tentadora de una alcahueta. El radio de acción de Martínez ocupará un espacio bastante prolongado que va desde 1944 hasta el asesinato de Trujillo, los dos Consejos de Estado, el Gobierno de Bosch, la revolución de Abril de 1965 y los doce años de Balaguer. Periplo igual al de su hija Marta. Nada menos que 42 años.
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§ 3. ¿Cuál fue el modus operandi del campesino y peón Martínez? Descarto de plano que un problema de conciencia moral le llevara a rechazar la propuesta de la alcahueta de Trujillo, Quina. El vio la gran oportunidad de su vida para abandonar para siempre la miseria. Él mismo lo dice: «- ¡No temas, mi amor! -le dijo en voz baja Martínez a Marta, tratando de calmarla y apretando, más aún, la mano de su hija. ‘Todo ha sido demasiado violento para ella’, pensó Martínez, que le había dado la noticia sobre su entrega a Trujillo ayer en la mañana-: El Jefe, el Benefactor de la Patria, te ha pedido, hija mía. ¡Por fin saldremos de esta miseria! ¡Villa Vásquez quedará atrás junto a las pesadillas! -le dijo entre júbilo y miedo.» (Santo Domingo: Editora Nacional, 2025 [1999], p. 34).
§ 4. ¿Qué es un trepador social y a cuál clase social pertenece? Es una persona de origen humilde conocida como advenedizo, escalador social o también parveno. Es una persona relativamente nueva en una clase socioeconómica superior. Es decir, una persona de origen humilde que rápidamente ha ganado riqueza o una posición social influyente, un nuevo rico (Wikipedia, captura 25/9/2025).
He aquí algunos de los rasgos del trepador: 1) competidor desenfrenado que no tiene límites, 2) siempre quiere llegar a más, 3) ambicioso y falta de escrúpulos que busca ascender en la jerarquía social sin importar los medios, 4) persona que se ensaña con la desgracia ajena, 5) se relaciona con personas que le estafan o defraudan, 6) ante la vida considera que todos solo tienen defectos, 7) oportunista que se apodera de los méritos ajenos, 8) conseguir un padrino y acusar a los compañeros, 9) saber adular estratégicamente a los superiores, 10) trabajador fuera de horario y se roba las ideas a los compañeros, 11) aparentar que trabaja más que los demás, 12) usa un tono despótico con los compañeros a quienes considera inferiores, 13) Superficialidad en las relaciones sociales y no se compromete con nadie ni con proyectos sociales.
§ 5. Sea cual sea el método que se utilice para analizar un texto de ficción y otro informativo-ideológico, lo primero que hay que deslindar es cuál posición ocupan los personajes en las relaciones sociales de producción de la colectividad donde está inscrita la obra; el segundo deslinde consiste en examinar en detalle en contra de cuáles instancias de poder orienta el texto la política de sus sentidos; y en tercer lugar, saber que las acciones de los personajes y sus sentidos son inseparables de las descripciones y diálogos de estos y del narrador y se verifican en un discurso y su ritmo-sentido, es decir, frases activas, pasivas, coordinadas, subordinadas, frases adverbiales, refranes, palabras poéticas, etc., y figuras como la metáfora, la metonimia-sinécdoque y los paragramas de las que se vale el texto para comunicar sentidos a lo social o colectivo.
§ 6. Al nacer, pertenecemos a una clase social, de la cual no podemos adjurar, aunque pasemos a otra clase inferior o superior por las distintas causas que han sido estudiadas por Marx para Europa (La lucha de clases en Francia) y para nuestro país por Juan Bosch (La pequeña burguesía en la historia de la República Dominicana, 1985). Pero antes, en 1970, Bosch había publicado Composición social dominicana (Santo Domingo: Arte y Cine) donde aplica el método marxista de la lucha de clases para analizar la sociedad dominicana hasta finales de siglo XIX, cuya obra intermedia fue, en 1982, La guerra de la Restauración (Santo Domingo: Corripio) para culminar con su ciclo sociohistórico-político completo con Clases sociales en la República Dominicana en 1982, incluido el siglo XX (Santo Domingo: Corripio).
§ 7. Hay en cualquier texto un personaje muy controvertido en todas las teorías literarias. Es la figura del autor, quien puede estar presente u oculto en la obra literaria, aunque existente. Es él quien organiza y dispone las distintas estructuras del sistema de la obra. Como personaje, es una de esas estructuras, pero no se confunde con ellas ni con el narrador, aunque hay una relación inseparable entre autor y vida. Al final de El personero el autor aparece como personaje con su nombre y apellido, Efraím Castillo, pero es para interactuar, como ficción, con los personajes el Gordo, el Flaco y la Viuda, quienes se burlan de él y, él mismo, se somete, algunas veces, a su propia devaluación.
§ 8. Cualesquiera de las dos denominaciones para estudiar las clases sociales, la marxista y la funcionalista, son casi semejantes: En Marx -burguesía, pequeña burguesía y proletariado, urbano o rural- y en la estratificación de la sociología norteamericana -clase alta, mediana y baja-, cada una con sus diferentes fracciones o capas. Bosch utiliza una combinación de Marx y los sociólogos funcionalistas norteamericanos, porque se aviene más a las características sociopolíticas e históricas de la República Dominicana (pequeña burguesía alta, media y baja y dentro de la baja pequeña burguesía, la baja, baja pobre y baja muy pobre, división que se explica porque hasta mitad del siglo XX no hubo en nuestro país ni burguesía ni clase obrera).
§ 9. Es en el seno de esta pequeña burguesía y sus diferentes capas donde proliferan los sujetos trepadores o advenedizos y sus distintas sinonimias (pelador-a, chapeador-a, logrero-a, arribista, oportunista, frívolo-a o light). El sujeto trepador es siempre un sujeto light y el sujeto light es siempre un trepador. Antes de que los términos del sicólogo Enrique Rojas aparecieran: (a) materialismo y sus componentes: b) hedonismo, c) permisividad, d) revolución sin finalidad y sin programa, e) relativismo y f) consumismo con nombres a veces diferentes, ya habían sido estudiados por los filósofos clásicos griegos, fueran estoicos, epicúreos, platónico-aristotélicos o sofistas (El hombre light. Una vida sin valores. Madrid: Temas de Hoy, Planeta, 2012 [1998], Pp. 20-21).
§ 10. Los atisbos de país capitalista se visibilizaron al final de la dictadura de Ulises Heureaux (Lilís) y se conformaron a mitad de 1950 durante la dictadura de 31 años de Rafael Trujillo, pero ambos regímenes no llegaron a construir un Estado nacional verdadero a causa de la falta de conciencia política y de conciencia nacional del pueblo dominicano. Esta situación ha llevado al país, hasta hoy, a sobrevivir e intentar resolver sus problemas sociales y políticos a través del clientelismo y el patrimonialismo (normalizadores de la corrupción) e incompatibles con los Estado nacionales verdaderos como son los de Europa y los Estados Unidos, cuyo Estado de derecho implica sanciones y consecuencias para los que violan las leyes, internalizadas ya como provechosas al bien común y a la sociedad por las distintas clases sociales que forman aquellos colectivos.
§ 11. En el Estado clientelista y patrimonialista dominicano es donde Martínez, personaje central del relato del trepador, ejecuta sus acciones, al igual que los demás personajes de las obras literarias producidas por los distintos autores de nuestra sociedad. Analizaré este accionar de Martínez y su contraparte Gómez, pero también el microrrelato de Marta Martínez titulado “La Muchacha”, hija del campesino que la ha vendido como amante de Trujillo y que ella saldrá más lista que su progenitor.
§ 12. No creo que Martínez, al carecer de un nombre propio en la novela de Castillo, sea un personaje en vía de extinción en nuestra sociedad. No lo está, porque en la relación entre ficción y realidad, el trepador es un arquetipo de cualquier sociedad pasada o presente. Para no ir muy lejos, sobre todo a partir de la aparición del Estado industrial del siglo XIX, la literatura europea está llena de este tipo de personaje: Becky Sharp, de La feria de las vanidades; Madame Bovary, de Flaubert; las familias en los dramas de Carl Sternheim; el Dandi, en las obras de Oscar Wilde; Orgullo y prejuicio, de Jane Austen; en Jane Eyre, de Charlotte Brontë; y, del lado estadounidense, La edad de la inocencia, de Edith Wharton; Una tragedia americana, de Theodore Dreiser y Gabsby en El gran Gabsby, de F. Scott Fitzgerald; en Francia, el cuento “El collar”, de Guy de Maupassant; el personaje Julián Sorel, de El rojo y el negro de Stendhal; el personaje Eugenio de Rastignac, en Papá Goriot, Las ilusiones perdidas, La casa Nucingen y Piel de zapa, de Balzac. El personaje de Le paysan parvenu-El campesino advenedizo, de Pierre de Marivaux, se acerca más a Martínez; Edmond Dantès, en El conde de Montecristo; y, para España, La Regenta, de Clarín; El maestro de esgrima, de Arturo Pérez Reverte; La espía, del brasileño Paulo Coelho, etc.
§ 13. Algunas pinceladas -a veces ingenuas- sobre el estado de situación del país en el siglo XIX las aportó Pedro Francisco Bonó (1828-1906) en sus ensayos sociohistóricos, tales los apuntes sobre los cuatro ministerios de la República Dominicana, los apuntes sobre las clases trabajadoras dominicanas y el Congreso extraparlamentario, escrito este último en junio de 1895, textos que debieron ser bien estudiados por sus continuadores en la labor de perfilar la creación de un Estado no personalista, el cual implicó para todos ellos desde 1844, violencia, clientelismo, patrimonialismo y corrupción. Pero Américo Lugo en su tesis doctoral de 1915-16, ampliada en la carta a Horacio Vásquez de 20 de enero de 1916 y en las dos cartas a Trujillo de 1934 y 1936, y Federico García Godoy en El derrumbe, publicado en 1916, antes de la ocupación militar estadounidense, en Santo Domingo por la tipografía El Progreso, pero incautado por la censura del gobierno militar, serán los cabecillas visibles que influirán en los intelectuales que después de ellos trabajaron el tema del Estado nacional personalista (clientelista y patrimonialista= a corrupción) y el tema candente de la nefasta intervención del imperialismo estadounidense en nuestro país.
§ 14. Si usted reúne las características enumeradas en esta reseña, usted es un trepador-a y sujeto light. Incluso con la falta de conciencia política y conciencia nacional, algunos integrantes de la pequeña burguesía jugaron un papel estelar en la historia de la república desde su fundación hasta hoy. Son los héroes y heroínas.
En cambio, hubo y existe una fracción mayoritaria de nuestra pequeña burguesía que se opuso a la proclamación de la independencia de 1844; apoyó la anexión a España en 1861; apoyó las ocupaciones militares estadounidenses a nuestro país en 1916 y 1965; y, apoyó el autoritarismo de Santana, las dictaduras de Báez, Ulises Heureaux, Bordas, Cáceres, Trujillo, el Triunvirato y el autoritarismo de Balaguer.
Si usted pertenece a esta fracción de la pequeña burguesía, entonces usted es heredero de los sujetos dominicanos que no creyeron, ni creen, en la viabilidad de nuestro país como Estado independiente y soberano y, en consecuencia, debemos ser gobernados por una potencia extranjera. Estos son los canallas de Andrés L. Mateo. (CONTINUARÁ).