Michel algo más que un buenón de la salsa

Michel algo más que un buenón de la salsa
POR MARIVELL CONTRERAS
A la hora de hablar de salsa al estilo dominicano pero con luces internacionales en el país, no puede faltar Michel, El Buenón.
Ese que en los últimos tres años ha estado gravitando en la escena nacional, dando un palo radiofónico tras otro.
Mi primavera, Aprendiz, Cuando los Sapos bailen flamenco y ahora Víveme, son los éxitos, uno detrás de otro, que le han valido dos nominaciones a los Premios Casandra y el cariño y el respeto y el reconocimiento del público.
Canciones en tiempo de salsa que le han abierto las puertas a los grandes eventos artísticos nacionales y los espacios a donde llega la música tropical en todo el mundo.
Hoy, el que tiene casi 25 años de trayectoria artística y de trabajo sostenido en buena música, excelentes arreglos e impecables y sentidas interpretaciones, puede sentirse plenamente feliz, su objetivo principal ha sido conseguido.
Con Michel Batista se podría hacer un tratado de cómo alcanzar el éxito a pesar de todos los pesares, de la falta de apoyo, de la discriminación y de la incomprensión.
El que es oriundo de Barahona ha paseado su arte por el mundo entero como vocalista de uno de los grupos caribeños más famosos Tobou Combo, lo que le dio la oportunidad de costearse una discografía y todo lo que implica- de 7 producciones musicales.
Esa misma experiencia y las relaciones hechas durante toda su carrera le sirven ahora para estar presente en Suiza, Alemania, Italia, España, y en el Caribe Antillano con San Martin, Guadalupe, Tórtola, Antigua y Saint Croix entre muchas otras.
En estos momentos en que disfruta de su mejor posicionamiento artístico, invitamos a Michell, a quien conocemos hace años, lo llamamos para repasar lo que ha sido su vida.
Nos confiesa que estuvo a punto de abandonar la carrera, no de cantar, sino de grabar y dedicarse simplemente a cantar en hoteles y fue entonces cuando decidió grabar Mi primavera como un último regalo para él y ya tu ves lo que pasó.
Aquí, considera, se le hace muy difícil a los artistas conseguir un espacio y si lo consigue es con mucho esfuerzo, porque son pocos los manejadores y disqueras que apuesten al talento dominicano.
Una de las preguntas más recurrentes a Michel es, quién elije los temas que graba. Y, el siempre responde que él yo soy el que escojo los temas para cantarlos.
Sostiene que el cantante no puede cantar lo que él quiere sino saber interpretar lo que a la gente le va a gustar en su voz.
Explica que se ha tenido que convertir en productor y que además de las canciones, también elige el ritmo, la velocidad y hasta algunos mambos. En este sentido ha logrado una excelente mancuerna con el maestro Juan Valdez, quien a su decir, lo copia perfectamente.
En Estados Unidos, Puerto Rico y otros lugares siempre le hablan de la calidad de los arreglos y que muchos no le creen cuando dice que son de un dominicano y que muchos nisiquiera creen que él es de aquí. Aún a estas alturas, Michell no tiene una disquera que respalde su trabajo y su promoción, por lo que él ha tenido que hacerse cargo de todo, incluyendo la distribución de sus muy buscados discos, tarea que se facilita con su dominio del francés, portugués, italiano y papiamento.
Dice que aquí el pueblo no le ha dado la espalda a la música haitiana y que recuerda el apoyo que le dio a la grabación que hizo del tema La inflación es general (se, se, li, ma, ma) y a Los Diplomáticos de Haití y que en lo personal tiene mucho que agradecerle a grupos como Tabou Combo y Digital Express porque con el dinero que me gané con ellos en Europa grabé mis primeras salsas (Amigo de qué, Esa mujer), en mis discos de los años 1994 y 1995.
Pero, eso también tiene sus ventajas. Por ejemplo, cuando decide grabar una canción, como Víveme, la que suena ahora en la radio y tiene un impacto como el que tiene, él lo que hace para que la gente lo pueda adquirir es incluirlo como un bonus track en su más reciente producción.
El Buenón, fue una descripción que surgió mientras actuaba en West Palm Beach en Miami. Las señoras al verlo llegar dijeron llegó Michel y un señor exclamó el buenón.
Al otro día tenía grabación de Mi Primavera y en medio de la misma, dijo Llegó Michel, El Buenón y al ingeniero de sonido le gustó y lo convenció de que lo dejará ahí. Esa misma expresión dio nombre a la producción y es así como la gente le llama en la calle.
El que perteneciera a la orquesta de Johnny Ventura y pegara la frase ¿y es fácil? Ahora tiene a la gente repitiendo la expresión árabe Shalah.
Si Michel, Michel, Michel, ha llegado a estas alturas cualquiera lo puede hacer con esfuerzo. Le digo a todo aquel niño, a todo aquel joven que tenga el deseo de cantar y le exhorto y le doy como consejo que lo haga, que siga adelante.
INDISPENSABLES
Michel Batista dice que ha crecido mucho y que cuando se encuentra con alguien que quiere hacerlo sentir mal, le devuelve una sonrisa.
Explica que durante mucho tiempo se sintió mal cuando era el centro de alguna burla omenospecio, pero que luego de conocer tanta gente y tantos países aprendió a no recibirlos para sí.
en estos momentos suena insistentemente en la radio nacional el tema Viveme de Laura Pausini y, aunque es un tema muy difícil de interpretar el logra alcanzar los matices de la italiana, que en tiempo de salsa es aún más complejo que en balada pop.
Cuando le preguntamos a Michel por qué se decidió por la salsa logramos uno de los testimonios fundamentales de este encuentro.
La primera salsa que grabó lo hizo con Johnny Ventura, era un homenaje al Gran Combo de Puerto Rico por sus 25 años en la música.
Cuando él la interpretó envivo en Puerto Rico, el público enloqueció y fue cuando Oscar D León se le acercó y le enseño supiel erizada y le dijo: qué hace cantando merengue?, yo he visto muchos soneros, Pichón ponte a cantar salsa. Y lo abrazó.
Con este estímulo vino al país y lo escuchó Yaqui Núñez del Risco y Rafael Corporán y empezarona invitarlo a sus programa pero a cantar salsa.
Ahí quedó el admirador de Roberto Carlos, el que soñaba con mover al público solo con su voz, en cambio hemos ganado a un show man que canta bien y entretiene al público con sus movimientos estrambóticos y sus exageraciones corporales y gestuales.
Un hombre que perdió, en busca de la fama y el dinero, a su primera familia. Y con la mirada humedecida, nos cuenta que el costo fue demasiado alto. A su lado, Miosotis, su compañera que a fuerza de amarlo se ha convertido en parte de su espectáculo.
La gente espera que ella le seque el sudor en medio del fragor de la actuación y por supuesto, que él pague con un beso, el bello gesto.
Es aquí cuando la gente empieza a vitorearlo y he escuchado decir que si Marc Anthony tiene a Jlo, Michel, tiene su rubia.
Una mujer que le quiso desde que le vio y que le acompaña en todos los ajetreos de sus días y a la que le debe
el cuidado que lo mantiene tan bien puesto como a ese negro cumbanchero siempre le ha gustado.
En este repaso de vida, en el que Michel toca la gloria con las manos, terminamos los tres llorando… se ha gozado, pero cuánto se ha sufrido.