Guardianes de la verdad Areíto

Recepción de lectores

Un polémico plural: ‘Ustedes’ o ‘vosotros’

De los seis pronombres personales, sólo intervienen en la conversación yo-tú o usted (por cortesía, respeto o para establecer distancia) y su correspondiente plural nosotros-vosotros o ustedes (frecuente en América).

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Por lo general se tiene la tendencia a considerar que tal o cual país de la América hispánica habla mejor español que tal o cual otro. Esta opinión la sostienen aquellos que toman, como podría parecer lógico, el español de España como referencia. Ambas partes tienen razón.

Por un lado, si acordamos a la otrora Madre Patria el papel de cuna de la lengua que hablamos 19 países de América, Puerto Rico incluido y un 18% de estadounidenses, la porfía es válida; por el otro, si damos crédito a la pertinente consideración lingüística de que todos hablamos un buen español con las variantes que la evolución del idioma, en las diferentes regiones y países del inmenso continente descubierto por Colón y conquistado por España, ha experimentado desde 1492 hasta hoy, tienen también razón. Para decidir pues quién habla mejor español habría que buscar un juez con la sabiduría del legendario rey Salomón.

Es corriente escuchar igualmente que el español de los de este lado del Atlántico es menos rudo que el de los del Viejo Continente. La lengua de España tiene niveles diferentes a los nuestros. Cuando se viaja a Madrid por primera vez nos sorprende la “desfachatez” con que se expresan los castellanos y los de las demás regiones de España. Acostumbran a “llamar al pan pan y al vino vino”. Ahora bien, la percepción de desfachatez que producen en nosotros no es real, simplemente ciertas palabras del vocabulario cotidiano de los españoles nos resultan impúdicas y, por qué no, hasta groseras. A todo esto se le agrega la generalización del “tú” en el tratamiento diario sin tomar en cuenta el nivel de confianza con el interlocutor, no importa que sea extranjero ni que su condición social exija un pronombre de cortesía como es “usted”, cuya conjugación corresponde, es pertinente recordarlo, a la tercera persona del singular.

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Eso del tuteo en España, a nosotros los “sudamericanos”, como los españoles acostumbra a designar a todos los hispanohablantes del Nuevo Mundo sin distinción, nos parece simple y llanamente una descortesía. Una descortesía que se asocia, para los que creen que hay un español mejor que el otro, con el uso corriente en España de “vosotros” en vez de alternarlo con “ustedes”, según a quiénes se dirija el que habla. Pero esa generalización del “vosotros” está estrechamente relacionada con la generalización del tuteo. Y a eso quería llegar.

De los seis pronombres personales, sólo intervienen en la conversación yo-tú o usted (por cortesía, respeto o para establecer distancia) y su correspondiente plural nosotros-vosotros o ustedes (frecuente en América). “Él” y “ellos” corresponden siempre a de quien o de quienes se habla. El lingüista francés Emile Benvéniste sostiene que, por su posición en la comunicación, “él” y “ellos” no existen mientras no sean decodificados, identificados. Un razonamiento bien cartesiano y aceptable.

Tomando en cuenta entonces el pronombre “tú” y su equivalente plural “vosotros”, así como el “usted” de respeto o distancia con la consabida conjugación de la tercera persona del singular, y su equivalente plural “ustedes” (con el mismo valor de “usted), nos damos cuenta de que en España y en América el plural “vosotros” y “ustedes”, en la mayoría de los casos, se usa de manera impropia, al decir de los que consideran que deben respetarse las reglas de la lengua española.

Para ilustrar lo que precede tomemos el caso en que alguien se dirige a dos o más personas. Si no tutea a ninguno de sus interlocutores la lengua le impone que les trate de “ustedes”; en cambio, si los tutea, debe utilizar “vosotros”. Ahora, si dentro de los receptores hay uno que el locutor distingue con “usted”, todo el discurso debe regirse por “ustedes”. Ese no es el caso en España. En América tampoco, ya que sin tomar en cuenta que todos sus interlocutores son tuteados, se generaliza “ustedes”. Ni uno ni otro respeta lo que manda la gramática normativa. Sin embargo, lo que dispone la norma es una cosa y otra la que deciden los sujetos hablantes, pues de uno y otro lado del hemisferio se han adoptado los usos sin tomar en cuenta la diferencia en el trato con los interlocutores. Se ha convertido en un signo de distinción: “vosotros” corresponde a España y “ustedes” a América y Canarias.

No obstante el valor de respeto o de distancia que en general establece el uso de “usted”, es necesario recordar que en ciertas regiones de Colombia y en Costa Rica, la confianza se manifiesta con el “usted” y el tuteo se deja para la connotación que el locutor quiera hacerle entender a su receptor. En República Dominicana, los campesinos, sin tomar en cuenta el respeto o la distancia, utilizan también el “usted” con el valor de ciertos colombianos y costarricenses, aunque nunca utilizan “vosotros”. Esta es otra variante del uso de los pronombres que no deja de ser tan correcta como las demás.

A pesar de que se considera que, de manera individual, los hablantes del Caribe hispánico entramos en confianza con una facilidad asombrosa; a pesar de que la amabilidad que caracteriza a los mexicanos no se vislumbra en el dominicano ni en el portorriqueño y, menos aún, en el cubano; a pesar de que se nos dice frecuentemente que nuestro español, así como el de toda América, se está convirtiendo en una lengua nueva de origen castellano, no hemos perdido de vista que “usted” de manera individual puede expresar, además de respeto, distancia; en plural, aunque se tutee a toda la asistencia, es más una marca de cortesía que de distancia, pero no se puede olvidar que los diferentes niveles del español de América están estrechamente relacionado con el desarrollo de cada uno de los países del Continente hispánico como prefería llamarlo el dominicano Pedro Henríquez Ureña en su sueño de que nos convirtiéramos en una Magna patria unida por un mismo idioma con fluctuaciones diferentes o tonalidades, acentos, según el país y el grupo social del hablante.

Sobre el autor

Guillermo Piña Contreras

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