Fundación Corripio
Un premio enaltecedor
Nuestro autor comenzó su trayectoria literaria como poeta hace cincuenta y cinco años, con «Los juegos reunidos» (1971) y «Durante los inviernos» (1977).

José Alcántara Almánzar, asesor de la Fundación Corripio.
Con el auspicio de la Fundación Corripio Incorporada, la colaboración del Ministerio de Cultura y el respaldo de los distinguidos rectores de seis importantes universidades del país y la Academia Dominicana de la Lengua, nos complacemos en entregar esta noche el Premio Nacional de Literatura 2026 al escritor Pedro Vergés, por toda su obra literaria publicada hasta el presente. Agradecemos a los miembros del jurado la objetividad ejemplar y la templanza en la realización de su trabajo evaluador, ajeno por completo a los acostumbrados delirios de nuestro medio.
La ocasión es para celebrar y agradecer a don José Luis Corripio Estrada, don Pepín, presidente de la Fundación Corripio, el tesón visionario con que ha venido patrocinando este premio, trascendental en la carrera de cualquier creador literario dominicano, sobre todo por la significación de constituir el más alto lauro que se confiere en la República Dominicana a un hombre o mujer de letras que han logrado conquistarlo con su obra.
Permítanme reiterar, señoras y señores, porque no es la primera vez que lo digo en público, que la continuidad de este galardón a lo largo de más de tres decenios de existencia se debe a la fe de don Pepín en el alcance de la cultura, inspirado en la filosofía de su padre, el siempre recordado don Manuel Corripio García. Porque, además de su incomparable trayectoria empresarial de muchísimos años, su vigoroso esfuerzo para levantar un emporio que no tiene rivales en el país -y, me atrevería a decir, ni siquiera en la región-, con logros envidiables, una gran inteligencia y capacidad de trabajo, y un ostensible sentido humano que se refleja en cada paso que da, don Pepín ha sido el inspirador y el guía que mantiene viva la esperanza de los escritores nacionales en ver reconocida alguna vez la valía de su obra conjunta.
En lo que se refiere al galardonado de esta noche, Pedro Luciano Vergés Cimán (1945) -Pedro Vergés, para todos-, Premio Nacional de Literatura 2026, no necesita cartas de presentación, por ser un notable narrador y ensayista con más de medio siglo de quehacer intelectual en su haber, conocedor de estrategias y técnicas literarias que domina muy bien. Es un escritor que ha intentado aplicar en su obra aquellas certeras frases del escritor español Antonio Muñoz Molina en su espléndido ensayo «El verano de Cervantes» (Seix Barral, 2025): «Una gran novela es el campo magnético en el que se congregan por sí solos los elementos fundamentales y dispersos de la experiencia de la vida, transformados en ficción por el paso del tiempo y el poder simplificado de la memoria y el olvido.»
Nuestro autor comenzó su trayectoria literaria como poeta hace cincuenta y cinco años, con «Los juegos reunidos» (1971) y «Durante los inviernos» (1977). Se consagró con «Solo cenizas hallarás (bolero)» (1980), a mi juicio la mejor novela dominicana del último cuarto del siglo XX, ganadora de dos importantes premios en España. Aquí, aparte de su labor como diplomático y ministro de Cultura, dirigió el Instituto de Cultura Hispánica durante varios años, y, con apoyo de la entonces Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos, y la revista «Tobogán», trató de divulgar lo mejor de nuestras letras con algunas obras canónicas de Tulio Manuel Cestero, Manuel Rueda y Virgilio Díaz Grullón, en una colección que quedó trunca, denominada Biblioteca Dominicana Básica.
Hijo de padre historiador y madre amorosa a quien adoraba, Vergés es filólogo y literato de formación. Hablo de un escritor consciente de su oficio, muy minucioso, un creador preciso y detallista, obsesionado con la dictadura de Trujillo y admirador de la obra literaria y política de Juan Bosch, a quien ha dedicado un extenso estudio, que me parece concluyente. Es un creador de lenta incubación y admirables resultados, de mirada pesimista e ironía doliente, muy preocupado por el destino de su patria, rasgos de los que ha dejado constancia en largas novelas, de títulos inspirados en el bolero («Yo ya estaré lejos», 2022), y unos «Cuentos de intensidad variable» (2024), que son, en sí mismos, incisivas radiografías de lo popular en medio de la represión más feroz y el miedo colectivo durante el reinado de un temible sátrapa.
Por todo eso y mucho más, la Fundación Corripio desea expresar su enhorabuena a Pedro Vergés por este reconocimiento, que viene a consolidar su estatura de creador con un galardón muy codiciado, y que es, como dije al principio, el más elevado que se otorga en nuestro país a un hombre o mujer de letras, por la obra de toda una vida consagrada a la creación literaria.