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Teatro

“Ecos de Sangre” vibraciones, en la Sala Ravelo

La obra del dramaturgo Giovanny Cruz introduce al espectador en la mitología, la espiritualidad y el arte de los taínos. Se exhibe en el Teatro Nacional este fin de semana

Protagonizada por 4 personajes, el drama  se debate entre la supremacía,   poder,  rivalidad, envidia, etc.

Protagonizada por 4 personajes, el drama se debate entre la supremacía, poder, rivalidad, envidia, etc.

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En la Sala Ravelo del Teatro Nacional, fue presentada la obra “Ecos de Sangre”, del dramaturgo Giovanny Cruz. En la puerta de entrada a la Sala, dos grandes tallas de piedra, nos daban la bienvenida, nos introducían en el mundo de la mitología, la espiritualidad y el arte de los taínos.

El teatro de Giovanny, uno de nuestros más connotados dramaturgos, así como su obra literaria -novelas, cuentos- poseen el elemento localista como base fundamental, personajes, leyendas, mitos, historias, son reflejo de nuestra identidad cultural; ejemplo entre otras son, sus obras: Amanda, La Virgen de los Narcisos, Barrio Siete Tumbas y Duendes y Locos de las Dunas.

Toda cultura ancestral tiende a desaparecer, a caer en el olvido; las artes son un medio para su permanencia en la memoria colectiva. Giovanny Cruz con su obra “Ecos de Sangre” nos sumerge en la cosmogonía y tradiciones de nuestra historia Pre-Hispánica, en el legado de la cultura taina, su espiritualidad, sus luces y sombras. Director de su propia obra, nos invita a un ritual mítico, dentro de un espacio escénico, que recrea una aldea taína y sus horizontes, resultado de una concepción semiológica de la puesta en escena, del artista Carlos Ortega.

Cuatro personajes protagonizan el drama, que como hoy, se debaten entre la supremacía de caciques, el poder, la rivalidad, la envidia y un personaje mediador, el “Behique”, especie de sacerdote, curandero, adivino y profeta. Estos personajes son interpretados por cuatro artistas de gran valía, siendo la escogencia de estos, otro logro del director Giovanny.

La actriz Nileny Dippton encarna a “Iguanamá” una joven princesa, un tanto ingenua; su actuación es convincente, natural, con una carga de dramatismo en momentos específicos que logran emocionar. El personaje de “Xucaba” de características diferentes, es arrogante, soberbia, ha combatido con su “baira”, especie de arco, disparando flechas, Yorlla Castillo, logra la perfecta proyección de este personaje con una expresión corporal y gestual elocuentes; instantes de gran intensidad dramáticas son los diálogos, cargados de odio, con “Iguanamá”. La llegada del cacique “Ananorex”, da nuevos giros a la narrativa; Orestes Amador, encarna este personaje a cabalidad, proyectando su ego y prepotencia, con excelente histrionismo.

Un personaje principal es “Guaguyona”, el “Behique”, Miguel Lendor logra con esta interpretación una de las mejores actuaciones de su carrera; su corporalidad, su espacio evolutivo es capaz de extenderse o replegarse, y su expresividad se decanta en el rostro cargado de una mezcla de burla, condescendencia, y por momentos, con marcado temor, cuando es capaz, dada sus condiciones de profeta, de presagiar el final de su pueblo… los taínos.

Como parte de su cosmovisión, Giovanny Cruz en una revalorización cultural, utiliza en sus parlamentos palabras indígenas -desconocidas- para lo que contó con el asesoramiento del escritor e investigador, Cristian Martínez. No obstante, estas palabras no dificultaron el entendimiento, aunque nos hubiera gustado tener un pequeño diccionario de las mismas.

Visualmente atractivo es el vestuario, excelente trabajo de la diseñadora, Renata Cruz Carretero, y los “penachos” de plumas de gran colorido, símbolos de jerarquía. Otro elemento son las proyecciones en pantalla, que nos conectan con el mundo de los taínos, excelente trabajo de Bill Gil.

La iluminación, ocupa un lugar clave en la representación, crea la atmósfera, facilita la comprensión, subraya un elemento del decorado, buen trabajo de la diseñadora de luces, la siempre eficaz, Lillyanna Díaz. Como director, Giovanny marca el ritmo de la representación, las transiciones entre cada actuación, elemento sensible para la percepción de la obra, de él depende que tan larga puede resultar, lo que no sucedió con Ecos de Sangre, aunque sus vibraciones permanecerán por siempre.

La escena final es conmovedora, la muerte de… Mientras paradójicamente, aparecen en pantalla, las carabelas… de Colón. Cierra el telón. Invitamos a los amantes del teatro a no perderse esta puesta en escena. 

Sobre el autor

Carmen Heredia de Guerrero

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