Del otro lado del mundo
No es solo fiesta: los rituales del Año Nuevo Chino que prometen suerte y prosperidad
La festividad, considerada la más importante del calendario chino, reúne a familias en la llamada “Noche Vieja

ano-nuveo-chino-2026
Este lunes 16 de febrero de 2026, comunidades chinas en todo el mundo celebraron la llegada del Año Nuevo Chino, que marca el inicio del año 4724 en su calendario lunar. En esta ocasión, se recibe el Año del Caballo de Fuego, símbolo de libertad, independencia, coraje y energía.
La festividad, considerada la más importante del calendario chino, reúne a familias en la llamada “Noche Vieja”, equivalente al 31 de diciembre en la tradición occidental. A partir de los primeros segundos del martes 17 de febrero, millones de personas dieron la bienvenida a un nuevo ciclo lleno de esperanza y prosperidad.
En República Dominicana, el embajador de la República Popular China, Chen Luning, junto a su esposa Wang, anunciaron la realización de un cóctel oficial el próximo 24 de febrero en el Palacio de Bellas Artes para conmemorar la Fiesta de Primavera y estrechar los lazos culturales entre ambos países.

Ano-nuevo-chino
El politólogo y sinólogo dominicano Luis González, secretario general de la Federación de América Latina y el Caribe de Amistad con la República Popular China (FALCARPC), explicó que “el caballo representa independencia y libertad, pero unido al fuego simboliza coraje, energía y creatividad, cualidades que marcarán este nuevo año para China y sus relaciones con el mundo”.

Luis González- Sinólogo, politólogo e internacionalista
González explica que 2026 también tiene un significado especial para la República Dominicana, pues se cumplen ocho años de relaciones diplomáticas con China, establecidas el 1 de mayo de 2018. Las autoridades esperan que el Año del Caballo de Fuego fortalezca aún más los vínculos bilaterales y promueva una comunidad de destino compartido.
Con más de 1,450 millones de ciudadanos celebrando, el Año Nuevo Chino se convierte en un mensaje de unión, prosperidad y esperanza que trasciende fronteras, llegando también a suelo dominicano.