Manuel Beltrán, el joyero que “recrea sueños” en Las Villas Jewelry

Manuel Beltrán, el joyero que “recrea sueños” en Las Villas Jewelry
Las cadenas cubanas, conocidas también como “la joya de los raperos”, son uno de los accesorios más codiciados desde su aparición a finales de los setenta y mediados de los ochenta.
Artistas como Daddy Yankee o Jay – Z han lucido esta prenda en diversas ocasiones, acaparando numerosas miradas.
Y es que Cuba no sólo es famoso por sus cigarros y el ron, sino también por estos collares que sus ciudadanos residentes en Miami durante la época comenzaron a utilizar, obteniendo tal popularidad que se convirtieron en un básico de los apasionados del hip-hop.
Manuel Beltrán, un joyero radicado en Miami, señala que adquirir una de estas cadenas es una buena inversión debido al constante crecimiento de su valor.
Sin embargo, lo cierto es que se trata de un accesorio muy costoso, no sólo por el precio del oro, sino también por la dificultad que supone crearlo.
En promedio, una de estas cadenas puede llevar hasta 12 horas de trabajo y es posible personalizarlas en base al gusto del cliente.
Sobre esto, Beltrán, quien es propietario de “Las Villas Jewelry”, también conocida como “La Casa de la Cadena Cubana”, el lugar predilecto de sus compatriotas para adquirir este producto, asegura que intenta “recrear los sueños de sus clientes” en cada una de las piezas.
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Para Manuel su esposa ha sido una parte fundamental de todo este proceso, pues, según nos cuenta, mientras que él se encarga de toda la parte artística, ella se hizo cargo de la administración de este negocio familiar.
Además, espera que sea un legado que sus hijos continúen cuando ellos ya no estén.
En este sentido, dice que les inculcan, por sobre todas las cosas, demostrar a la sociedad que con constancia y determinación pueden romper cualquier barrera, en cualquier parte del mundo y sin importar nada.
Esto se debe a su historia: A sus 15 años, Manuel Beltrán vivía en Villa Clara, Cuba, donde comenzó a trabajar en la orfebrería debido a que sus padres deseaban que aprendiera a realizar algún oficio.
En el 2010 emigró hacia Estados Unidos y, luego de dos años tratando de encontrar la que sería su profesión, finalmente se dio cuenta de que quería dedicarse permanentemente al que fue su oficio en Cuba.
Próximamente comenzarán a expandirse por diferentes ciudades y, al cuestionársele a qué considera que se debe esta aceptación por parte de la gente nos contestó que:
“Es fruto de la constancia, mucho trabajo, de la posibilidad de exhibir en exposiciones nacionales e internacionales nuestro arte y, lo más importante, el apoyo incondicional de mi esposa Belkis Beltran”.