Proliferación de microorganismos a nivel alveolar

02_11_2015 HOY_LUNES_021115_ ¡Vivir!4 C
La neumonía es consecuencia de la proliferación de microrganismos a nivel alveolar y la respuesta contra ellos desencadenada por el hospedero. La vía más frecuente de llegada de los microorganismos a las vías aéreas bajas es la aspiración desde la orofaringe. Inhalación en forma de gotitas contaminadas, propagación hematógena o extensión contigua desde los espacios pleural o mediastínico infectados. Las vibrisas y cornetes de las vías nasales capturan grandes partículas inhaladas. El árbol traqueobronquial atrapa partículas en el epitelio de revestimiento y por mecanismos de eliminación o limpieza mucociliar y por factores antibacterianos locales, el patógeno es eliminado o destruido. El reflejo nauseoso y el mecanismo de la tos brindan protección contra la broncoaspiración. La flora normal adherida a las mucosas de la orofaringe impide que los patógenos se adhieran. Vencidas las barreras, o por pequeñez microorgánica, pasan por inhalación; los macrófagos alveolares tienen extraordinaria eficiencia para eliminarlos y destruirlos, ayudados por proteínas A y D con propiedades opsonizantes y actividad antibacteriana o antiviral. Los patógenos engullidos no destruidos por los macrófagos serán eliminados por la capa mucociliar en dirección ascendente o por los linfáticos y dejan de constituir un problema infectante. Rebasada la capacidad del macrófago, este desencadena una respuesta inflamatoria para reforzar las defensas de las vías respiratorias bajas. Esta respuesta del hospedero -y no la proliferación de microorganismos- es el factor que desencadena el síndrome clínico de neumonía.