Con capucha o sin ella
La sudadera: De prenda deportiva amada por raperos a pieza de culto en el mundo del lujo
Con capucha o sin ella, lisas o estampadas, las sudaderas, cómodas y democráticas, viven su mejor momento y se elevan a categoría de prenda de culto.

Sudadera
Madrid. La sudadera, prenda informal nacida con vocación deportiva y después adoptada en los años 80 del siglo XX por raperos y grafiteros, se reinventa en clave sofisticada y se convierte en camiseta de culto en el universo del lujo. Se ven en oficinas y fiestas. El secreto: cuidar los detalles.
Con capucha o sin ella, lisas o estampadas, las sudaderas, cómodas y democráticas, viven su mejor momento y se elevan a categoría de prenda de culto.
Durante años, la sudadera solo habitaba en el circuito deportivo, para pasear el perro o para salir a realizar alguna compra de urgencia. "Han vivido en el exilio, estaban denostadas y resultaba complicado justificar su uso", dice la experta en comunicación de moda Clara Courel.
"Lo importante es ir cómodo, mezclar códigos y salir a la calle con soltura y actitud", añade Courel, que considera imprescindible estar convencido de lo que se lleva puesto.
En esta sociedad donde la inmediatez y lo nuevo se convierten en pasado en cuestión de días, es necesario prendas atemporales y con identidad como la sudadera, un básico que permite combinarlo con todo.
De ahí que haya regresado con fuerza. Está en todas partes. Se pueden ver en versiones de lujo, pero también en propuestas de moda rápida, asequible y de bajo coste.
Su versatilidad brinda estilismos favorecedores cuando se combina con faldas midi o lápiz, pantalones sastre, 'shorts', americanas o trajes de chaqueta.
Se pueden encontrar modelos de diseños limpios, logotipos sutiles o la ausencia total de ellos o, por el contrario, creaciones con ilustraciones artísticas, técnicas modernas de impresión o con bordados.
En versión lujo, la casa Balenciaga propone para hombre la sudadera 'Hoodie Polo 3B Footbal', modelo creado en piel de borrego, con capucha y bolsillo canguro con un precio de 6.000 euros.
Para mujer, Loewe ha creado un modelo con capucha en felpa de algodón y cachemir, prenda que cuesta 1.100 euros, mientras que Gucci para esta primavera-verano 2026 ha ideado un diseño en cachemir y punto de algodón con un estampado del logotipo de la firma con un precio de 980 euros.
Sin embargo, una de las versiones más desenfadadas y económicas la propone Parfois, firma que ha ideado un modelos de lunares para combinarlos con pantalones o faldas.
Ideada para absorber el sudor

Sudadera
La sudadera tiene su origen en Estados Unidos en la década de 1920 y fue ideada con el fin de absorber el sudor. Su creación se debe a una necesidad: los deportistas universitarios se equipaban con jerséis de lana, que les hacían sudar muchísimo y les irritaba la piel.
El jugador de fútbol americano Benjamin Russell Jr. se quejaba de tener que entrenar con ese jersey y le propuso a su padre, Benjamin Russell, que poseía una fabrica textil, que creara una prenda cálida, suave y ligera.
Y así se inventó la primera sudadera de algodón.
Años después, en la década de los treinta del pasado siglo, la firma Champion le añadió la capucha para combatir las bajas temperaturas de Nueva York.
El resultado: una prenda versátil y funcional que podía llevarse encima de otras prendas. Ante estas bondades, el ejército estadounidense la incluyó como parte del uniforme de entrenamiento físico.
Después pasó a ser el uniforme de las universidades americanas que cada una de ellas las personalizó con su escudo. Apareció en la película 'Rocky' (1976), y se convirtió en símbolo de lucha.
En la década de los 80, formó parte de la cultura de grafiteros y raperos, una prenda que les servía de escudo para preservar su identidad. Desde entonces, ha sido amada, denostada y reinterpretada cientos de veces. Ahora es una prenda de culto que las casas de lujo muestran cuál tesoros.