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Que en 2026 se logre avanzar contra el desfase educativo
Existe la necesidad de transformar el capital humano, a través de una educación que se integre de manera efectiva en todas las discusiones clave

Mejorar la formación del capital humano.
Lo afirmado en diferentes escenarios por la subdirectora general de Ciencias Sociales y Humanas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y promotora global de la ética en inteligencia artificial, Gabriela Ramos, y la representante del BID en República Dominicana, Nathalie Alvarado Vega, debe retumbar con fuerza para que el país haga en este nuevo año lo nunca hecho para superar el desfase de la educación con relación al avance arrollador de las nuevas tecnologías, en particular, de la inteligencia artificial (IA).
Aprovechando su visita al país para participar en el Congreso Internacional Aprendo 2025, bajo el lema “la inteligencia humana en la era digital” -organizado a principios de noviembre por Educa- Ramos abogó para que el país dé un vuelco a la educación, para que pase de la memorización de los estudiantes a la interacción crítica con la tecnología.
Mientras que Alvarado Vega subrayó la necesidad de transformar el capital humano, a través de una educación que se integre de manera efectiva en todas las discusiones clave: productividad, innovación, competitividad y nuevos motores de desarrollo.
A eso debemos agregar las preocupantes cifras de Cepal sobre los bajos niveles de la educación en el país –estamos en cobertura y calidad educativa por debajo del promedio regional- y la advertencia de Jeff Bezos de que, hacia el futuro, solo hay un tipo de trabajador que nunca podrá sustituir la IA: aquel que posee la capacidad de inventar, el reto se torna ineludible.
Y, además, las tendencias de lo que está pasando a nivel global con las tecnologías y el trabajo, dan fuerza al llamado. Datos dados a conocer en el informe 2025 del Foro Económico Mundial indican que la IA podría afectar a casi 50 millones de puestos de trabajo solo en Estados Unidos.
Como corolario, los hermanos argentinos Mateo y Augusto Salvatto acaban de publicar un libro en el que, apoyado en su trayectoria ligada a la tecnología y a la educación, develan que debemos cambiarlo todo en la formación del capital humano al plantear que la inteligencia artificial nos obliga a repensar cómo aprendemos, trabajamos y decidimos.
En su libro, titulado “Punto de ebullición: cómo la inteligencia artificial acelera el cambio del mundo”, los Salvatto afirman que la educación está desfasada porque sigue funcionando con lógicas pensadas para otro tiempo. Por un lado, una escuela diseñada para formar trabajadores disciplinados, con horarios rígidos, timbres y rutinas que replican la lógica de la fábrica. Por otro, una educación basada en memorizar contenidos, propia de un mundo donde la información era escasa.
El salto debe ser hacia una educación en la que se deje de pensar la escuela como un lugar para repetir contenidos y empezar a verla como un espacio para aprender a decidir qué hacer con la cada vez mayor cantidad de información disponible. La conclusión es simple e irrefutable: hoy tenemos información en abundancia, lo que necesitamos es juicio crítico para discernir qué nos sirve y qué no.