Cacerolazos, quema de neumáticos y marchas: la encendida protesta social

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En las últimas semanas, República Dominicana ha sido escenario de intensas movilizaciones sociales debido a los constantes apagones, por la aprobación del nuevo Código Penal y otros temas que afectan a miles de ciudadanos en diferentes localidades, especialmente en barrios de la capital.
Ese panorama ha provocado irritación, conjugado con el intenso calor que en los últimos días se ha registrado en el país. Diversas formas de protesta, desde cacerolazos en barrios populares hasta bloqueos de carreteras con quema de neumáticos, así se han manifestado muchos, exigiendo una solución urgente a la crisis eléctrica.
Las interrupciones del servicio eléctrico en la República Dominicana se han incrementado en los últimos meses, y la falta de respuestas claras por parte del gobierno ha generado un fuerte malestar social.
Los apagones prolongados no solo afectan la calidad de vida de los dominicanos, sino que también afectan gravemente a pequeños y medianos comercios, que dependen de la electricidad para operar. En sectores como la hostelería, la salud y el comercio en general, los cortes de energía son vistos como una amenaza constante a la estabilidad económica.
En sectores como Los Alcarrizos, Sabana Perdida, San Isidro, en la provincia San Cristóbal, y otras localidades, los ciudadanos han salido a las calles con sus cacerolas, golpeándolas al unísono para expresar su descontento con el gobierno por la deficiente gestión del servicio eléctrico.
Sin embargo, el hace varios días, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, resaltó que el Gobierno continúa impulsando una serie de proyectos estratégicos que aportarán 612 megavatios (MW) al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) en los próximos cinco meses, con el objetivo de responder a las crecientes necesidades energéticas del país, agravadas por las temperaturas extremas que han elevado la demanda eléctrica.
Resaltó que en el 2020 el pico de demanda era de 2,750 MW y que a la fecha alcanza los 4,000 megavatios, un indicador de que el país ha experimentado un crecimiento sostenido en su consumo eléctrico, impulsado tanto por el dinamismo económico como por el aumento poblacional y las condiciones climáticas extremas que exigen mayor uso de equipos de refrigeración y climatización.
Este comportamiento, dijo, refleja también la necesidad de seguir ampliando la capacidad de generación, transmisión y almacenamiento, para garantizar la seguridad energética de República Dominicana.

Cacerolazos, quema de neumáticos y marchas: la encendida protesta social