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La Trinitaria no ha desaparecido: se mudó de lugar

Librería. La dulce, amable y servicial Virtudes era llamada por interesados en ejemplares y ella debía esperarlos en la acera, libro en manos, por la falta de estacionamiento.

Actual local de La Trinitaria.  hoy/Chaimy Soriano

Actual local de La Trinitaria. hoy/Chaimy Soriano

Ángela Peña
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La Trinitaria, tradicional librería y centro de tertulias y debates de la intelectualidad dominicana de más de medio siglo, no ha desaparecido: se trasladó de la Ciudad Colonial a Gascue.

Donde estuvo, en la Arzobispo Nouel casi esquina José Reyes, hay ahora un expendio de bebidas, víveres, verduras y gigantes bandejas llenas de comida cocida. En vez de enciclopedias, álbumes, libros, colecciones de cultura, se ofrece arroz, habichuelas, pollo y otras variedades criollas como plato del día.

Ya los autores no llenan ese espacio al que acudían invariablemente, cada día, Virgilio Díaz Grullón, Bonaparte Gautreaux Piñeyro y Freddy Gatón Arce, sin contar el indetenible desfile sabatino de escritores que colmaban todos los espacios y llenaban el ambiente con sus comentarios y análisis de variados temas, algunos envanecidos con el lector que se les acercaba a expresar admiración y pedirle un autógrafo. Los que están hoy a la vista son “deliveris” a la espera de un encargo a domicilio, dependientes y quizá nuevos propietarios.

Virtudes Uribe, la más dedicada promotora del libro dominicano, gran apoyo del escritor nativo; Juan Báez, que además de administrador es amante de las letras y experto en didáctica y Raquel Aragonés, encargada de ventas, están ahora instalados en la “Manuel Rodríguez Objío” número dos, entre “Doctor Delgado” y “Galván”, Gascue. El mismo número telefónico. El servicio de siempre.

Ahí están sus centenarias mecedoras, volúmenes antiguos y recién publicados, las paredes colmadas con fotos que son recuerdo de sus años esplendorosos cuando eran habituales Marcio Veloz Maggiolo, Carlos Esteban Deive, Leonel Fernández Reyna, Pedro Mir, Juan José y Felifrán Ayuso, José Rafael Lantigua…

Juan Báez y Raquel Aragonés junto a Virtudes Uribe.

Juan Báez y Raquel Aragonés junto a Virtudes Uribe.

Entonces no había escritor extranjero que no llegara a compartir y conocer obras y autores locales, como Mario Vargas Llosa, José Saramago, Harry Hoetink, Sergio Pitol, Hilde Domin, Pedro San Miguel…

En esas añosas imágenes figuran, además, Andrés L. Mateo, Raúl Pérez Peña, Alexis Gómez Rosa, Lipe Collado, Basilio Belliard, Diógenes Céspedes, René Fortunato, Ruth Herrera, Juan José Cruz Segura, José Antonio Fernández Caminero, Antinoe Fiallo y otros cientos.

Visita de José Saramago (al centro con Virtudes Uribe) junto a escritores dominicanos. En los extremos figuran Andrés L. Mateo y Juan Báez.

Visita de José Saramago (al centro con Virtudes Uribe) junto a escritores dominicanos. En los extremos figuran Andrés L. Mateo y Juan Báez.

La Zona cambió

La Zona Colonial “se ha convertido en espacio de bares y restaurantes; no hay lugar donde estacionar; de vez en cuando cambian las vías a las calles”, situación que no solo comentan y lamentan ellos, sino muchos antiguos asiduos y moradores del área.

La dulce, amable y servicial Virtudes era llamada por interesados en ejemplares y ella debía esperarlos en la acera, libro en manos, por la falta de estacionamiento. Cayó al piso en dos ocasiones.

Visita de José Saramago (al centro con Virtudes Uribe) junto a escritores dominicanos. En los extremos figuran Andrés L. Mateo y Juan Báez.

Visita de José Saramago (al centro con Virtudes Uribe) junto a escritores dominicanos. En los extremos figuran Andrés L. Mateo y Juan Báez.

Por los trabajos de “remodelación” que se realizan desde hace años, las tuberías de La Trinitaria se taparon y los inodoros colapsaron. El almacén se inundó: la humedad invadió 50 cajas de libros.

Afirman que editores y libreros mejor ubicados, acapararon la clientela de La Trinitaria, vendiendo cientos de volúmenes que ya no llegaban al tradicional establecimiento.

Historia

Virtudes Uribe inició la venta de libros en 1964 cuando por el programa radial “Tribuna Democrática” se anunció que el expresidente Juan Bosch había escrito en el exilio “Crisis de la democracia de América en la República Dominicana”. La dama logró que el intelectual le enviara los mil ejemplares de su obra, que se agotó con rapidez.

Ante el éxito, continuó ofreciendo libros por encargo, hasta noviembre de 1968 cuando inauguró “La Trinitaria” en la calle de ese nombre con avenida “30 de Marzo”.

Lo que sigue es una larga historia de autores ilustres, best selleres, libros premiados, manuales de texto con más de diez ediciones, encuentros y discusiones no solo literarias, sino políticas, que continuó en la Zona Colonial durante la crisis electoral de 1978 hasta el pasado mes de noviembre de 2025. Ahí estuvo la que también fue especie de hogar de escritores que, como si esta hubiese sido su vivienda, citaban a socios, amigos, familiares, conocidos, expresando: “Nos vemos en La Trinitaria”.

Sobre el autor
Ángela Peña

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