Día Mundial de la Prevención del Suicidio: claves para una comunicación empática que puede salvar vidas

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l miércoles 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha impulsada por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para visibilizar un problema que, según cifras globales, provoca la muerte de más de 700.000 personas cada año.
El suicidio se ha convertido en una de las principales causas de fallecimiento en jóvenes de entre 15 y 29 años, un dato que refleja la magnitud del reto que enfrentan los sistemas de salud y las comunidades.
En Colombia, la situación es preocupante. De acuerdo con el Instituto Nacional de Medicina Legal, entre enero y junio de 2025 se registraron 1.352 muertes por suicidio, de las cuales 1.085 corresponden a hombres y 267 a mujeres.
La mayoría de los casos se presentaron en personas de entre 20 y 44 años y se concentraron en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali. Aunque la capital reportó una leve disminución en comparación con años anteriores, los expertos coinciden en que la problemática sigue siendo crítica y requiere acciones integrales de prevención y acompañamiento, especialmente tras la reciente sanción de la Ley 2460 de 2025, que busca garantizar el acceso universal a la salud mental.
Diego Leal, profesor del Programa de Psicología de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario, enfatiza que hablar sobre suicidio no promueve la conducta suicida, sino que puede convertirse en una herramienta de prevención y esperanza. Sin embargo, advierte que el lenguaje utilizado es crucial, pues una palabra mal expresada puede aumentar la sensación de soledad y desesperanza en quienes atraviesan una crisis emocional.
“Es común que en la conducta suicida la persona experimente ambivalencia. En algunos momentos puede sentir deseos de morir y, en otros, alejarse de esa idea. Por eso, ofrecer mensajes claros y, sobre todo, que validen su malestar emocional puede abrir la posibilidad de que quien está considerando el suicidio se permita recibir ayuda, en lugar de enfrentar el peso del estigma de los demás”, explicó el psicólogo.
La primera clave para el acompañamiento es escuchar de forma activa y sin prejuicios. Muchas personas con ideación suicida desean hablar sobre sus pensamientos y emociones, pero no siempre encuentran un entorno seguro para hacerlo. Validar sus sentimientos, parafrasear sus palabras y confirmar lo que expresan son estrategias que fortalecen la confianza.
“Al acercarnos al tema del suicidio, debemos comprender que la mayoría de las personas que lo están considerando desean hablar de ello. Nuestro rol principal, entonces, es escuchar sin juicios. Hacer preguntas puede resultar difícil, pero cuando alguien se siente escuchado, su esperanza puede fortalecerse”, señaló Leal.
Este tipo de escucha implica evitar frases que minimicen el dolor, como “no es para tanto” o “todo estará bien”, ya que estas expresiones pueden invalidar la experiencia de la persona y profundizar su malestar. En su lugar, se recomienda mostrar calidez y solidaridad, permitiendo que la conversación avance al ritmo que la persona necesita.
Es importante tener en cuenta que el suicidio no es simplemente un deseo de morir, sino una respuesta a un dolor emocional profundo y a la percepción de que no existen alternativas para manejarlo. Leal explica que, en momentos de crisis, quienes tienen pensamientos suicidas suelen percibir su sufrimiento como intolerable, inescapable e interminable.
“En los momentos de mayor crisis, las personas con conducta suicida pueden sentir que su dolor sobrepasa su capacidad de resistencia. También pueden creer que no hay estrategias efectivas para cambiar esa situación y percibir que el sufrimiento no tiene fin”, detalló el especialista.
Reconocer estas percepciones permite acompañar de manera más efectiva y entender que el suicidio es un fenómeno multifactorial y prevenible, que involucra factores individuales, familiares y sociales.