Esperanza
Dos salas de audiencia para los procesos justicia en Las Parras
Privados de libertad muestran satisfacción, socializan con autoridades problemas y necesidades sin protestas. Afirman cambio es “del cielo a la tierra”.

Privados de libertad en Las Parras salen del comedor-economato y, en orden, van al pabellón donde están celdas, bajo vigilancia estricta
Las Parras no es un paraíso, pero sí lo más cercano a él para los primeros 600 privados de libertad rescatados hasta del agujero negro en que se convirtió la Penitenciaría Nacional de La Victoria y los 129 preventivos que estrenan el nuevo centro del sistema carcelario reformado.
Un elefante blanco enclavado en seis millones de metros cuadrados, en el municipio San Antonio de Guerra, al este-noreste de Santo Domingo y distante a 38.1 kilómetros de la ciudad capital, que poco a poco va tomando forma.
CAMBIO DEL CIELO A LA TIERRA
En apenas un mes y medio de la puesta en marcha, en el nuevo recinto penitenciario hay 704 privados de libertad, incluidos 575 condenados por diversos delitos y 129 bajo medida de coerción, que cada día van en aumento, con una esperanza distinta y un concepto de cambio que afirman “es del cielo a la tierra”.
Fango y maleza
En un recorrido por el complejo penitenciario se pudo observar que la mayor parte del terreno continúa lleno de fango y malezas, con edificios a medio construir y llenos de escombros, no obstante haber sido inaugurado en la pasada administración gubernamental.
El cambio operado en el recinto carcelario es notorio en la fachada de la entrada y en los cuadrantes donde ya han sido habilitadas las edificaciones administrativas, celdas para los internos, comedor-economato, dispensario médico, escuela, talleres y áreas especializadas para los privados de libertad.
Salas de audiencia
Para descentralizar la justicia, agilizar los procesos de los internos y reducir los riesgos y costos asociados al traslado de los privados de libertad al Palacio de Ciudad Nueva, fueron creadas y equipadas dos modernas salas de audiencia que comenzarían a funcionar en Las Parras, en febrero próximo.
Allí, previo acuerdo con el Poder Judicial, la Procuraduría General y la Defensoría Pública, acudirán jueces, fiscales y abogados para conocer medidas de coerción, juicios y otros trámites judiciales, medida que los internos califican como “un gran paso de avance”.
Distribución de internos
Un pabellón principal y tres áreas o módulos especializados sirven de albergue para los privados de libertad, dependiendo de si es la primera vez que está preso, si es reincidente, tipo de condena y peligrosidad del individuo.
Área de reflexión
En este módulo de dos niveles permanecen de 10 a 30 días los que son enviados a prisión por vez primera, como los seis del caso del Seguro Nacional de Salud (Senasa).
En esa estancia solo se les pemite visitas de abogados. Nada de familiares, celulares ni alimentos, a menos que lo compren en el economato como lo hacen los imputados del caso Senasa, a través de agentes penitenciarios, para evitar las amenazas que hacen los condenados a través de las persianas de sus celdas en el pabellón justo al frente del comerdor-economato.
Nada de privilegios
Como en las demás áreas, las celdas del Módulo de Reflexión tienen piso rústico, están equipadas con una camita, un abanico de techo y una persiana.
Una media pared divide el pequeño espacio y deja ver un sanitario de acero inoxidable y un lavado. Se les permite ejercitarse dentro del área perimetral del módulo.
Visita conyugal
El área de visita conyugal está a medio construir también. De 24 habitaciones o celdas habilitadas con esos fines, solo hay nueve listas, informó la administradora del centro penitenciario, María Soriano Herrera.
Según la funcionaria, la visita conyugal y atención médica son los servicios que más exigen los privados de libertad en Las Parras.
“Son exigentes con pertenencias como uniformes, tenis, perfumes, también con la comida. Se quejan si se repite el menú, solicitan llamadas (telefónicas) y casi todos dicen que están enfermos y quieren ir al área médica, pero lo que más piden son las visitas conyugales”, respondió a una pregunta de esta reportera.
Y no mentía, pues justo en el momento se le acercó un recluso para quejarse de que fue el primero en depositar los requisitos exigidos para su visita conyugal y aún no le han avisado.
“El momento de su felicidad está cercano”, fue la respuesta que ella, sonriente, le dio al recluso.
Requisitos visita conyugal
Los internos deben presentar analíticas de no VIH, hepatitis ni sífilis, acta de nacimiento si tienen hijos, de matrimonio si es casado, declaración jurada si es de unión libre, cédula y fotos de él y de su pareja.
Asimismo, someterse a un examen sicológico, a una entrevista social y no estar preso por violencia de género.
Esas pruebas son evaluadas por un comité multidisciplinario, que es quien decide expedir el permiso.
área de máxima seguridad
Allí son alojados los reclusos de alta peligrosidad.
Otras áreas especializadas son para envejecientes, personas con algún tipo de discapacidad y una infantil para que hijos menores de los privados de libertad puedan verlos fuera de sus celdas.
“La idea es crear un modelo adaptado a las nuevas tendencias de educación integral, para ofrecer una reinserción social eficiente y eficaz de los privados de libertad a la sociedad, evitar la reincidencia y con ello proteger la sociedad”, ha dicho el director general de Prisiones, Roberto Santana.
CERO OCIO, CERO NEGOCIO
En Las Parras hay una escuela con 22 aulas, taller de ocho aulas y área de cultivo agrícola, por lo que los privados de libertad están llamados a trabajar y estudiar durante el día.