Profamilia
60 años de compromiso con la salud integral y el bienestar social del país
Una encuesta que Profamilia realizó en 1970, con el apoyo de la Unphu, arrojó que casi un 70 por ciento de los hombres estaba en contra de la planificación familiar.

Milqueya Portes fue presidenta de la Junta Directiva.
En 1966 cuando la República Dominicana se encontraba inmersa en un proceso político y social de una postdictadura, una nación con fuertes evidencias de autoritarismo, donde el hombre era el indiscutible cabeza de familia, es decir quien decidía y actuaba en las tomas de decisiones dentro del hogar, mientras la mujer solo se limitaba a cumplir con el mandato de “tener los hijos que Dios quiera”, nace la Asociación Dominicana Pro Bienestar de la Familia (Profamilia), en el marco de un contexto que hablar de sexualidad, planificación familiar o salud reproductiva en el país era casi imposible.
El 14 de marzo de 1966 los reverendos Donald Dodd, su esposa, Anabelle Dodd y Alejandro Figueroa, de la Iglesia Evangélica Dominicana, fundaron Profamilia, con el propósito de promocionar y educar sobre la importancia de la planificación familiar y hacer posible el acceso a los métodos anticonceptivos, principalmente entre mujeres y hombres de barrios urbanos marginados y área rural, a fin de elevar la conciencia de los grupos de decisión y opinión del país sobre la estrecha relación entre el crecimiento poblacional y el desarrollo de la sociedad.
“El reverendo Dodd cuando llegó al país lo primero que hizo fue recorrer el país y con la coordinación de varios médicos entregaron el dispositivo intrauterino (DIU), que era el método de planificación que en ese momento estaba disponible porque todavía la píldora no se había desarrollado”, explica Magaly Caram, quien se integró a esta entidad en 1968 cuando tenía 36 años, ocupando diversas posiciones entre ellas promotora, asistente del director ejecutivo, directora de Educación e Investigación y en el 1979 ganó el concurso para ser directora ejecutiva.
Presupuesto inicial
Un faro de luz parece iluminar su mirada cuando recuerda la primera visita de felia Mendoza, quien en ese entonces era la directora regional del hemisferio occidental de la Federación Internacional de Planificación familiar (IPPF), una organización no gubernamental que promueve la salud sexual y reproductiva y defiende los derechos de las personas a tomar decisiones sobre su planificación familiar. “Ella nos entregó los primeros 10 mil dólares, lo que dio inicio a tener nuestro primer presupuesto, y a partir de ahí empezó la contratación de los primeros cuatro empleados: un director ejecutivo, una contable, una secretaria y un mensajero”.
Como centro de operación, Profamilia inició en un pequeño apartamento ubicado en la 30 de Marzo y después alquilaron una casona donde estuvieron hasta el año 1978, cuando adquirieron un local en la Socorro Sánchez 64.
Iglesia Congreso e izquierda
En sus inicios, a pesar de que Profamilia fue creada por la Iglesia Evangélica Dominicana, tuvo varios frentes de oposición, entre ellos la Iglesia Católica por poner en el centro del debate un tema que por siglos ha sido cuestionado por esta entidad como es el uso de los anticonceptivos. “Tenemos una línea de respeto mutuo, no tenemos miedo a las opiniones adversas, más bien las respetamos, cuando llega el momento de defender nuestras causas lo hacemos”, manifiesta esta activista defensora de los derechos sexuales de las mujeres.
Otro reto que enfrentaron fue la poca información que tenían los hombres respecto a la planificación familiar y esto se evidenció en una encuesta que Profamilia realizó en 1970 con el apoyo de la Unphu que arrojó que casi un 70 por ciento de los hombres estaba en contra de la misma y ante este panorama, la señora Caram junto a otras promotoras visitaron los barrios de la capital para orientar a las mujeres en torno a los programas que ofrecía Profamilia. “Los hombres reaccionaban en contra porque pensaban que la planificación familiar estaba relacionada con la perversión y la infidelidad de la mujer”.
Además, estaba la izquierda política, que entendía que si la población disminuía se limitaba el impacto de la revolución. “Empezamos a trabajar con esos movimientos a través de conferencias dictadas por profesores de la Universidad de Costa Rica y especialistas venezolanos, es decir, gente de izquierda que le vino hablar a la izquierda, y ahí empezó a cambiar su forma de pensar”.
En cuanto a su posición sobre el Congreso Nacional opina que desearía tener un congreso más abierto y con más conocimiento de la realidad de las mujeres.
Se refirió a la necesidad de marcos jurídicos robustos y una ruta crítica de denuncia y sanción de la violencia.
Leyes pendientes
Recordó que la propuesta de Ley Orgánica Integral de Prevención, Atención, Persecución, Sanción y Reparación para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres se encuentra en el Congreso desde el 2022 ,así como el proyecto de ley de Salud sexual y Reproductiva que ha estado en el Congreso de manera intermitente.