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Pola: feminicidios responden a una estructura de desigualdad

Pola sostuvo una conversación con el periódico Hoy, donde abordó las principales causas, retos y posibles soluciones frente a la violencia de género en el país

Pola resalta hay que transformar el sistema educativo, actualizarlo

Pola resalta hay que transformar el sistema educativo, actualizarlo

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En medio del aumento de los feminicidios en República Dominicana, la feminista, abogada e investigadora María Jesús (Susi) Pola Zapico, advirtió que la problemática no puede analizarse como hechos aislados, sino como el resultado de una estructura sociocultural que históricamente ha sostenido la desigualdad entre hombres y mujeres.

“Las causas responden a una estructura sociocultural que mantiene y promueve desde hace miles de años la subordinación de las mujeres al poder de los hombres como un razonamiento ‘natural’, lo que perpetúa la misoginia y la desigualdad sociocultural”, sostuvo la especialista.

La experta profundizó que esta realidad está vinculada a un sistema de poder basado en estereotipos de género, donde la cosificación de las mujeres y su control dentro de las relaciones continúan reproduciéndose. A su juicio, estos elementos refuerzan una visión social excluyente que impacta de manera directa en la perpetuación de la violencia.

“Se trata de un sistema que se mueve desde los estereotipos de género y la cosificación de las mujeres, su posesión y dominio por los hombres, lo que además se conecta con una visión de sociedad excluyente que afecta a todas las personas”, planteó Pola.

Al referirse al rol del Estado, la abogada cuestionó la falta de una respuesta integral frente a la violencia de género, indicando que históricamente ha prevalecido una visión patriarcal y conservadora en la administración pública.

“El Estado dominicano ha sido administrado con una visión patriarcal y conservadora, sin voluntad política para reconocer de manera integral la violencia basada en género contra las mujeres y las niñas”, enfatizó la investigadora.

En ese orden, la académica puntualizó que persisten debilidades estructurales que limitan la capacidad de respuesta institucional, entre ellas la falta de registros eficientes, el subregistro de datos y las limitaciones presupuestarias, junto a prácticas políticas que obstaculizan los cambios.

“Se mantiene una debilidad institucional, ausencia de registros de datos eficientes, un gran subregistro y presupuestos pírricos, además de prácticas clientelares y corrupción que favorecen la impunidad y obstaculizan la protección real de mujeres y niñas”, precisó la defensora de los derechos de las mujeres.

Realidad Santiago

Al abordar la realidad de Santiago, la entrevistada explicó que la provincia presenta una alta incidencia de violencia de género y feminicidios, aunque advirtió que estas cifras deben analizarse con cautela debido a limitaciones en los sistemas estadísticos.

“Santiago se ubica como la segunda provincia con mayor número de feminicidios, solo superada por el Gran Santo Domingo, pero estos datos están condicionados por deficiencias en los registros, por lo que se necesita un enfoque multidimensional”, señaló.

Asimismo, la feminista resaltó que, pese a este panorama, la provincia de Santiago cuenta con mecanismos de articulación que han permitido dar seguimiento a la problemática durante décadas, mediante la coordinación entre instituciones y organizaciones sociales.

“Desde 1994 existe una coordinación intersectorial e interinstitucional, el Movimiento Vida sin Violencia, que se mantiene funcionando entre instituciones y organizaciones de la sociedad civil, con monitoreo permanente de los servicios de salud y justicia”, destacó Pola.

Papel feministas

En relación con el papel del movimiento feminista, valoró que ha sido clave en la promoción de cambios y en la defensa de los derechos de las mujeres en el país, impulsando acciones concretas desde distintos espacios.

“Las organizaciones feministas han sido propulsoras de los cambios, trabajando en primera línea en la defensa de los derechos humanos, proponiendo leyes, coordinando acciones y ofreciendo asesoría legal y apoyo emocional a las sobrevivientes”, afirmó la investigadora.

Los medios de comunicación

Sobre el rol de los medios de comunicación, la militante feminista alertó que su tratamiento influye en la forma en que la sociedad percibe la violencia de género, señalando que aún persisten prácticas que contribuyen a su normalización.

“Los medios reproducen mitos y estereotipos, invisibilizan la violencia y culpabilizan a las víctimas, justificando los celos y el control masculino en sus contenidos”, apuntó.

No obstante, la abogada reconoció avances en el ejercicio periodístico, al destacar la presencia de comunicadores que han incorporado la perspectiva de género en sus coberturas.

“En Santiago y en el país existe un grupo de periodistas y agentes de la comunicación con perspectiva de género, lo que ha comenzado a reflejarse en la forma en que se difunden las informaciones”, observó la experta consultada.

Adicionalmente, Pola insistió en que hay una gran necesidad de implementar cambios urgentes para enfrentar esta problemática, poniendo énfasis en la prevención, la educación y la aprobación de una legislación integral.

“Se deben establecer programas de prevención de inmediato, porque en el país no se reconoce la desigualdad sociocultural de género en las políticas públicas, además de que es urgente aprobar una ley integral que lleva casi 20 años engavetada”, recalcó.

Finalmente, la activista subrayó la importancia de transformar el sistema educativo y promover cambios culturales profundos desde la infancia.

“También se requiere transformar el sistema educativo, que no responde a los cambios sociales necesarios, y promover la educación en igualdad desde la infancia para desmontar la cultura patriarcal”, concluyó la defensora de derechos humanos. 

Sobre el autor

Nathaly Tavárez

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