Ratifican plan energía

Ratifican plan energía
POR MANUEL JIMÉNEZ
CASA DE CAMPO, La Romana.- Mandatarios latinoamericanos celebraron ayer aquí una cumbre regional en la que reafirmaron sus compromisos para ejecutar un ambicioso programa de desarrollo energético que envuelve inversiones privadas por unos US$9,000 millones, que incluyen la construcción de una refinería de petróleo.
Había expectativas previas a la reunión extraordinaria de jefes de Estado.
Adelantaban que los gobernantes del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y la II Cumbre sobre la Iniciativa Energética de Mesoamérica decidirían en el evento la ubicación de la geografía, al final dejaron esta iniciativa en manos de los inversionistas.
Esta decisión, así como el compromiso de fortalecer la gobernabilidad y el régimen democrático en la región, así como el desarrollo humano sostenible y la erradicación de la pobreza, está contenida en la Declaración de la Romana, expedida al final.
En la declaración, suscrita por los jefes de Estado y de gobierno de Centroamérica, Belice, México, Colombia y República Dominicana, se hace constar que los mandatarios tomaron nota de los resultados de un estudio técnico de una consultora internacional que recomienda la ubicación de la planta en Guatemala o Panamá.
No obstante, ratificaron que el inversionista tomará la decisión final de ubicación, sujeto a las bases elaboradas por el Programa de Integración Energética Mesoamericana.
Para la refinería, que tendría una capacidad de refinación de 360,000 barriles de petróleo y una termoeléctrica asociada, México asumió el compromiso de suministrar, al menos, 230,000 barriles diarios, pero el inversionista deberá completar la cantidad de crudo faltante, dando prioridad a la producción mesoamericana, en la medida en que haya disponibilidad y bajos condiciones comerciales competitivas, se señala.
La declaración final fue distribuida al término de la cumbre y en el marco de una rueda de prensa que encabezó el presidente Fernández, en presencia del resto de sus colegas.
Los gobernantes de Mesoamérica decidieron la construcción de una empresa integradora que coordinará la licitación internacional para la construcción de la planta y administrará las cuotas de suministro a precio preferencial y, en su caso, integrarla antes del 31 de agosto del 2006. Esta empresa integradora deberá preparar las bases para la selección del inversionista, elaborar el marco jurídico y los acuerdos que puedan ser necesarios para el proyecto, según consta en la declaración, de cuatro páginas.
Aunque la refinería, cuyo costo se estima en US$7,500 millones, estará instalada en un país centroamericano, el presidente Fernández aclaró que beneficiará a la República Dominicana por la reducción en los costos de fletes del petróleo, debido a la cercanía.
La refinería estará asociada a una central eléctrica que tendría una inversión de unos US$1,000 millones, que se alimentaría del residuo de la planta (Coque) y que para el año 2015 estaría suministrando electricidad a la región a 9.15 centavos de dólar el kilo.
El estudio de prefactibilidad, del cual los gobernantes sólo decidieron tomar nota, recomendó cuatro eventuales lugares de ubicación de la refinería, pero centrando la mayor calificación en los puertos de El Quetzal, en Guatemala y Aemuelles, en Panamá.
Otra de las conclusiones reafirma la decisión de promover un mercado de gas natural en Centroamérica y aceptar la oferta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el financiamiento del estudio que defina una estrategia de introducción del producto a Centroamérica.
También se continuará con los esfuerzos para la interconexión eléctrica entre México y Guatemala, para el año 2007.
A la cumbre asistieron los presidentes, de Panamá; Martín, Torrijos; de Guatemala, Oscar Berger; de El Salvador, Antonio Saca, de Honduras, Manuel Zelayas; de México, Vicente Fox y de Colombia, Álvaro Uribe; así como el anfitrión, presidente Leonel Fernández.
Además, los vicepresidentes, de Nicaragua, José Alfredo Gómez y de Costa Rica, Kevin Casas, así como también el secretario general de la Organización de Estados Americanos, OEA, José Miguel Insulza y el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), José Alberto Moreno.
El embajador de Estados Unidos en Santo Domingo, Hans Hertell, estuvo igualmente presente.