Reportaje Iglesia mostrará tesoro de la Catedral Primada

Reportaje
Iglesia mostrará tesoro de la Catedral Primada
La Iglesia Católica mostrará públicamente algo que ha mantenido celosamente guardado durante muchísimos años: el tesoro de La Catedral Primada de América, el cual pondrá al servicio educativo del país. Esta colección, que reúne piezas únicas en el mundo, algunas de hasta cerca de 500 años de antigüedad, hasta ahora se han conservado en una bóveda subterránea. Los trabajos son dirigidos por el arquitecto Eugenio Pérez Montás.
Lentitud. El ritmo de los trabajos de restauración del recinto de lo que fuera la Real Cárcel es lento. La causa es una sequía económica de 11 meses de atraso en la entrega de las subvenciones por parte de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, adscrita al Poder Ejecutivo.
La Iglesia Católica mostrará públicamente algo que ha mantenido celosamente guardado durante muchísimos años: el tesoro de La Catedral Primada de América, el cual pondrá al servicio educativo del país. Esta colección, que reúne piezas únicas en el mundo, algunas de hasta cerca de 500 años de antigüedad, hasta ahora se había conservado en una bóveda subterránea.
Parte de ese tesoro, de gran valor histórico, será mostrado en enero por el Arzobispado de Santo Domingo, el Patronato de la Ciudad Colonial y la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) entidades que trabajan afanosamente en la exposición de obras de arte que forman parte del Museo de La Catedral. La muestra tiene pinturas restauradas y sin restaurar, imágenes religiosas, objetos sacros, esculturas y osamentas de los enterramientos humanos recuperados en los trabajos arqueológicos.
Además, joyas tales como Jayel del Peje, Joyel del Lagarto, Joyel del Caballo Marino, Joyel del Templete, Reliquiario de Lignum Crucis, Joyel del Corazón, Joyel de una Muerte, Joyel del Barrilito, Joyel de Anforilla, Cruz Pectoral, Águila Bicéfala, Joyas de Mariposa, anillos, collares, gargantillas, sellos, lazos y colgantes, arrancadas, guardapelo y broches. Muchas de estas piezas están adornadas de perlas.
En una cripta subterránea se exhibirá la rica colección del tesoro de La Catedral.
Dominando esta sala estará la custodia de asiento labrada en plata dorada, torneada y cincelada por Juan Ruiz el Vandalino.
Muchas de las piezas que serán exhibidas han sido encontradas en las excavaciones arqueológicas realizadas en el Presbiterio de la Catedral de Santo Domingo, Primada de América, cuyos trabajos iniciales abarcan el periodo 1984-1987, bajo la dirección del arquitecto Eugenio Pérez Montás.
La difícil y delicada tarea de restaurar y conservar el conjunto catedralicio tiene su historia.
Un grupo de hombres y mujeres, restauradores, arqueólogos, han trabajado durante años con dedicación, entusiasmo y perseverancia en los inventarios del Tesoro de La Catedral, al que el público podrá acceder, primero en la exhibición parcial de piezas que se hará en enero de 2009, y posteriormente cuando sea abierto el Museo de la Catedral.
Se necesitaron 10 años para elaborar el catálogo de La platería de la Catedral de Santo Domingo. Este trabajo fue realizado por José Manuel Cruz Valdovinos, quien estará en la exhibición. También participaron Andrés Escalera Ureña, Lourdes Noboa y Onorio Montás. El arquitecto Pérez Montás lo editó y documentó en 1993. La presentación de la obra estuvo a cargo del cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez.
Toda esta dinámica en el corazón del polígono de La Catedral, en el Centro Histórico, se enmarca en las actividades que se iniciarán a partir de 2009 y durarán hasta 2012. En ese periodo habrá numerosos actos conmemorativos del V Centenario de la Erección de La Catedral de Santo Domingo, basada en la bula Romanus Pontifex, de Julio II, de agosto de 1511.
Patrimonio del pueblo El hombre que ha tenido sobre sus hombros la responsabilidad de restaurar y conservar estas piezas, el arquitecto Pérez Montás, asegura que los bienes acumulados durante cinco siglos por la Catedral Primada de las Indias son parte integral del patrimonio cultural del pueblo dominicano.
La jerarquía desea que la misma sea conocida. Toda sede obispal es por sí misma un museo cuya interpretación para fines educativos y turísticos requiere de un mecanismo de comunicación, un proceso cuyas técnicas nos conducen por determinados caminos en los que campean el arte de la catalogación, la disciplina de la conservación y sus procedimientos, y la exposición de las colecciones, recreando ámbitos desaparecidos y reinterpretando situaciones de carácter histórico.
El Museo de la Catedral, apunta Montás, acogerá las colecciones acumuladas, en particular pinturas y esculturas religiosas, muchas de las cuales no tienen cabida en el ámbito espacial de la Basílica.
También objetos arqueológicos, así como las importantes muestras de artes decorativas y ornamentales que, para ser apreciados adecuadamente, necesitan del apoyo de la reinterpretación en ambientes más apropiados que los de las dominantes bóvedas del espacio basilical, multiplicado a través de los siglos en criptas subterráneas, un cabildo elevado mirando hacia la Plaza Mayor, una sacristía agregada al conjunto para el uso funcional, y un claustro rodeado de casas para canónigos y sacristanes, señala.
La sede del nuevo museo en restauración ocupará el recinto de la Real Cárcel que funcionó en las casas del levante, frente a la Plaza Mayor, así como otros inmuebles.
El polígono de influencia en la Catedral y la Plaza Mayor está situado sobre un antiguo asentamiento prehispánico, cuyas características, principalmente taínas, darán inicio al recorrido museográfico.
En una cripta subterránea, en construcción, se exhibirá la rica colección del tesoro, precisa el arquitecto restaurador. Pérez Montás es cordinador de la Unidad Ejecutora del Arzobispado de Santo Domingo. Dominando esta sala estará la custodia de asiento labrada en plata dorada, torneada y cincelada por Juan Ruiz El Vandalino.
Esta pieza, como dicen Cruz Valdovinos y Escalera Ureña, posee una decoración magnífica y exuberante y en sus relieves del Antiguo Testamento, en la base ochavada, muestra habilidad para representar elementos de arquitectura y paisajes de gran carácter narrativo: Cada apóstol y cada profeta están estudiados separadamente con energía en sus actitudes y dinamismo en piernas, brazos y cabezas, que se transparenta también a través de los variados pliegues; la composición de la figura de algunos profetas y su expresión recuerda claramente al escultor Berruguete. Ángeles pasionarios, guerreros y niños del remate son figuraciones en la misma línea. Todo culmina en la estatua poderosísima del Resucitado, indica.
Esta obra constituye la más destacada muestra de la colección de la Catedral Metropolitana, dijo.
Zoom
Piezas de plata
Portapaz, antes de 1495.
Custodia de asiento, 1540-41.
Cáliz, mediados del siglo XVI.
Arca Eucarística, 1579.
Chismeras, 1580.
Copa con tapa, 1608-1623.
Cruz del Santo Cerro, 1615.
Fuente, 1649.
Jarro, mediados siglo XVII.
Vinajeras, siglo XVII.
Ciriales, siglo XVII.
Incensario, segundo tercio XVII.
Arca Relicario, siglo XVII.
Blandones, 1659 y 1712.
Cetros, 1662-63.
Gradillas de Altar,1683-84.
Portaviático, siglo XVII.
Cruz de Guión, siglo XVII.
Cruz de Altar, siglo XVII.
Acetre e Hisopo, Siglo XVII.
Platillo, siglo XVII.
Salvilla, hacia 1700.
Salva con pie, siglo XVII.
Lámpara, siglo XVII.
Sagrario, hacia 1700.
Urna reliquiario de San Clemente, hacia 1700.
Cruz Procesional, inicios siglo XVIII.
Naveta, hacia 1700.
Chismera, siglo XVIII.
Manifestador, siglo XVIII.
Copón, siglo XVIII.
Paloma, siglo XVIII.
Corona, antes de 1789.
Aureola, siglo XVIII.
Pendón, siglo XVII.
Resplandor, siglo XVIII.
Varas de Palio, siglo XVIII.
Manípulo y Cadenas de Lámpara, 1725.
Frontal, 1729.
Campanilla, 1741.
Candeleros, siglo XVIII.
Creciente, 1754.
Querubines, siglo XVIII.
Campana de Viático, siglo XVIII.
Atril con Sacra, después de 1760.
Palabras con la Consagración, después de 1760.
Salvillas,1775.
Cazo para el Crisma, siglo XVIII.
Salcera, siglo XVIII.
Juego de Chismeras, siglo XVIII.
Patena,1819-1838.
Portapaz, siglo XIX.
Cruz Relicario, siglo XIX.
Resplandor,siglo XIX.
Caja con dos llaves, antes de 1862.
Juego de Aguamanil, 1885.
Juego de Altar,1889.
Salvilla de Vinajeras, siglo XIX.
Custodia, siglo XIX.
Lámpara Votiva, 1950.
Copa con tapa y fuente, antes de 1969.