
Comunidad laboriosa y abandonada
Sabana Grande de Boyá, bendecida por la naturaleza, olvidada por los gobiernos
Falta agua, empleos, caminos vecinales, carreteras, calles, abundan drogas, miseria, delincuencia; cura, alcalde, diputado y agroproductor demandan acciones
Sabana Grande de Boyá es un municipio de Monte Plata protegido por la naturaleza. Las constantes y benévolas lluvias contribuyen a la fertilidad de sus tierras, de tal manera que el Instituto de Recursos Hidráulicos no incide, porque los agricultores no requieren siquiera juntas de regantes. Mas, en oposición a esa gracia, carece de la voluntad de las autoridades.
Tres grandes males atormentan a esta laboriosa comunidad: el alarmante desempleo, de hasta alrededor de 58 %, o lo que es igual, abunda el chiripeo, falta agua, carreteras y caminos vecinales transitables. Es puro olvido.
Su joven párroco, Juan Carlos de la Rosa Joaquín, de 35 años de edad y dos de servicio en el templo que honra a Nuestra Señora de la Candelaria, gesticula preocupado cuando cita las situaciones que afrontan los comunitarios, a los que acompaña a demandar que el Gobierno cumpla con su trabajo.
“Necesitamos planteles y reparación de los existentes. Proliferan las drogas, bandas, nulo desarrollo que fomenta la delincuencia y los jóvenes caen en sus garras”. Enumera apenado pero con la firmeza de quien está dispuesto a acompañar siempre.
Este sacerdote, nativo de La Cuaba, Pedro Brand, Santo Domingo, antes estuvo en Bayaguana, también monteplatense. Durante su misión allí, conoció las vicisitudes de los vecinos sabaneros. A la provincia esmeralda es posible acceder desde las lomas de su tierra natal.
La conexión facilitó su integración a las luchas por causas como construcción y arreglo de vías, tanto las del pueblo como las que enlazan con otras demarcaciones, unas de apenas tres kilómetros. En estas faenas, la población lleva cuatro años, sin atisbo de que sus reclamos serán cumplidos.
El cura recomienda a los que gobiernan impulsar la producción de caña y la agricultura en sentido general, promover el deporte para que los talentos descollen, triunfen “como lo han hecho Elly de la Cruz y José Sirí”.
Proclama orgulloso que la comunidad ha madurado y crecido, que las pandillas están reducidas, gracias a la concienciación.
Sin embargo, aún la frena el problema político, el temor de que las demandas sean mal vistas por los dirigentes del gobernante Partido Revolucionario Dominicano (PRM).
“Eso impide la integración absoluta. La iglesia está dispuesta a unirse a las jornadas, está siempre, codo con codo con la gente para obtener solución. Hemos logrado la rehabilitación del hospital Pedro Heredia Rojas”, manifiesta como evidencia de que sí hay éxitos.
Aunque ha recibido amenazas por su postura, sigue adelante y entre sus metas está consolidar la educación ciudadana y mantener el combate a la desorganización, el dejar pasar, que tantos problemas causa.
Aprovecha para pedir que las muchas capillas, iniciativa del padre Francisco Murriaco, sean dotadas de baños, sacristías y espacios para el Santísimo.
Una mirada, por favor
Catalino Amparo, agroproductor, presidente de la Asociación Isabelita, Santa Rosa, Cruz, expresa que el principal problema para los agricultores son los caminos vecinales. Su pésimo estado dificulta o anula que saquen la cosecha.
“Los aguaceros afectaron los plátanos de Barahona y de La Vega, los nuestros no, pero no podemos sacarlos. Solo tenemos promesas. Enviamos informes a la gobernación, al ministro Limber Cruz y al Instituto Agrario”, dice.
Extiende su petición a la reparación de la escuela Minerva Mirabal, en el sector La Pista, cuyos pabellones fueron demolidos en la segunda gestión de Leonel Fernández (2004-2008) porque eran peligrosos y todavía opera en aulas móviles.
Pasa balance a logros, como el paro cívico apoyado en 100 %. “Esto no es asunto político ni religioso, el PRM es miembro de la comisión de seguimiento”.
Para muestra de esa unión, el diputado oficialista John Contreras deplora el estado de las calles. Culpa a la compañía Payton, de la que denuncia empieza el trabajo y en una semana para, lo que volvió una constante.
“Ganó una licitación para el asfaltado de 10 kilómetros en el centro del pueblo pero han pasado muchos inconvenientes y no termina”, detalla.
Plantea que una de las situaciones es que falleció su presidente, Juan Santiago, y los procesos legales paralizaron todo. “En estos días no cogen el teléfono ni responden mensajes”.