Guardianes de la verdad Opinión
Pedro Mir

Pedro Mir

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Con frecuencia afirmo que se esté diluyendo el mundo conocido con la continua salida de escena de gentes que formaron parte de más de siete décadas de mi vida.

Fugazmente y de manera casual supe de la existencia de Ada Balcácer en octubre de 1963, en los días posteriores al fatídico golpe de Estado protagonizado por la jerarquía militar trujillista, grupos oligárquicos, el clero conservador y los asesores militares norteamericanos, contra el gobierno progresista del profesor Juan Bosch, el 25 de Septiembre del 1963.

La tenaz persecución desatada obligó a los demócratas y revolucionarios a esconderse y buscar refugio en casas de amigos y familiares. Ese fue el caso de don Pedro Mir, quien desde el exilio había abrazado la causa de los trabajadores y militaba en el Partido Socialista Popular.

Por sus vínculos, Pedro Mir se refugió en el apartamento de la reconocida artista plástica Ada Balcácer, que residía en la calle Noria del sector de San Antón. Frente a ella residía mi tía, la doctora Laura Hilda Hernández, en un segundo piso. Por pura casualidad debido a las relaciones de Laura con el sector democrático del país, en su casa fue refugiado el Dr. Juan José Matos Rivera (Pachón).

Aprovechando las noches, Pedro Mir y Pachón Matos Rivera se reunían ocasionalmente en el apartamento de Laura Hilda, al que yo visitaba con frecuencia al salir del liceo nocturno Eugenio María de Hostos donde cursaba el bachillerato.

Así conocí no solo a Pachón, catorcista al igual que yo, sino también a Pedro Mir, nuestro poeta nacional y a la pintora Ada Balcácer.

Me impresionó muchísimo la imagen de esa mujer que con un solo brazo parecía tener todos los brazos del mundo, por su altivez y asombrosa personalidad. Pronto supe que era artista del pincel y que algunas testileras estampaban telas con diseños suyos, que era reconocida y muy valorada.

Pachón, quien me ofrecía orientaciones políticas y filosóficas, formó parte del alzamiento guerrillero protagonizado por el MR "14 de Junio" el 28 de noviembre del 1963, proclamando el retorno del gobierno constitucional.

Un año y medio después de ese levantamiento por el retorno de la constitucionalidad, cruelmente aplastado, Ada Balcácer, don Pedro Mir y Pachón Matos Rivera volvieron a encontrarse, con armas, plumas y pincel en las manos, en medio de la revolución constitucionalista iniciada en un campamento militar el 24 de Abril del 1965.

Con el reciente fallecimiento de Ada Balcácer, Pachón y Pedro Mir, igual que mi tía Laura Hilda, pasaron a la eternidad dejando esa triste sensación de soledad y vacío que en mi produce la muerte de seres que conformaron los momentos más trascendentes de mi existencia.

Sobre el autor
Luis Felipe Rosa Hernández

Luis Felipe Rosa Hernández

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