Aprendamos a ser agradecidos

MONTSERRAT-BOGAERT
Háganlo todo sin quejas ni contiendas. Filipenses 2:14
Muchas veces caminamos por la vida permitiendo que la queja se vuelva algo normal. Es como si todo lo que nos rodea nos molestara o incomodara, y sin darnos cuenta, nuestro corazón comienza a llenarse de apatía, indiferencia y amargura.
Si tan solo nos detuviéramos un momento a mirar hacia nuestro interior, entenderíamos cuánto nos aleja esta actitud del propósito de Dios y cuán triste es ante Sus ojos. Al quejarnos, estamos rechazando y despreciando las bondades y el amor que Él derrama sobre nosotros día tras día.
La verdadera transformación comienza cuando aprendemos a mirar la vida con gratitud. Cuando dejamos de quejarnos y comenzamos a valorar lo que tenemos, nuestro corazón se llena de gozo y la paz de Dios nos envuelve.
Por eso, levántate cada mañana con palabras de fe, con un corazón rebosante de alegría y amor. Tu vida será diferente, y cada bendición que Dios te concede la disfrutarás plenamente.