Jonroneros
Bilko, Carlitos, Ricardo Joseph
Para la primera mitad de la década de 1950 se habían retirado los jonroneros de Barahona y del central Barahona, fueron sustituidos por tres jóvenes altos, fuertes, dos del batey central y uno del pueblo.

Pelota
Para la primera mitad de la década de 1950 se habían retirado los jonroneros de Barahona y del central Barahona, fueron sustituidos por tres jóvenes altos, fuertes, dos del batey central y uno del pueblo. Quedaban bateadores que “un mal día” daban un jonrón, pero jonroneros eran Johnny (Yaní) Messon y Ricardo Joseph, a quien llamábamos por los sobrenombres de Bilko o Carlitos y el autor de esta columna, Bonaparte Gautreaux Piñeyro, Eugenito Suero y Augusto Suero eran buenos bateadores. Ya había pasado la época de Neri Martínez, los hermanos Augusto y Wilfrido Heyer. El doctor Praedes Olivero Feliz en la premiación de su programa de radio me galardonó. En la ocasión el distinguido beisbolista y hombre público Luis Sánchez, recordó que yo había conectado el batazo más largo en el play frente al camposanto de la calle María Montez. Para aquel domingo hicimos un equipo que representaría a Barahona incluyendo a Yaní Messon y a Bilko, recibiríamos a un combinado de Baní.
Con las bases llenas el mánager señala a Joseph como bateador emergente este le dice que no sabe batear así, que me mande a mí. El dirigente insiste, Bilko se acerca al cajón de batear. Un desastre. Ponchado.
Siguen la bases llenas, el dirigente me señala, el hombre tampoco hizo caso a mi admisión de que no estaba preparado para batear como emergente. El bate temblaba en mis manos. Mis rodillas flaqueaban, sudaba a chorros. No ví ninguno de los tres lanzamientos con los que me ponchó.
Poco después tras una diferencia con el mánager me retiré del beisbol, a poco Joseph se apareció en mi casa a comprarme los zapatos de clavos. Hamlet Herman me dijo que Saviñón era de los pitchers de la Universidad de Santo Domingo y se burlaba de mi por el ponche con las bases llenas, junto a Ricardo Joseph. Lamenté mucho cuando vi en la prensa que Joseph, afectado por diabetes, llegó a pesar menos de cien libras: había sido un mozo fuerte, hermoso. Yaní era hermano del expedicionario de 1959, Messon, aquel cuya fotografía ha dado la vuelta al mundo sentado en la silla eléctrica de la cárcel de torturas de la calle 40. Como Asistente personal y Viceministro de la Presidencia de la República en Armas, en la Guerra de Abril de 1965, abrí una carta de Yaní Messon dirigida al Presidente de la República en Armas, Francisco Alberto Caamaño Deñó, desde México, solidarizándose con la lucha constitucionalista.
Ante la justa selección de Ricardo Joseph para la inmortalidad deportiva sacudo esos viejos y gratos recuerdos del día que los jonrones se nos negaron con las bases llenas, así es el béisbol.