Guardianes de la verdad Opinión

Medias tintas

Lo de Haití

En el ADN de los pueblos sometidos a la esclavitud y cuya vida ha discurrido bajo la más abyecta opresión, no hay medias tintas.

Haitianos. Fuente externa

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En el caso de Haití no hay medias tintas, no hay zonas grises, el pueblo lo dice de esta manera: o to toro o to vaca. En el ADN de los pueblos sometidos a la esclavitud y cuya vida ha discurrido bajo la más abyecta opresión, no hay medias tintas. Ello así, porque nunca hubo equilibrio, nunca hubo justicia, siempre imperó la ley del embudo y la parte ancha siempre le tocó a una clase: los explotadores. Tan pronto como se desataron el yugo, los haitianos comenzaron a vivir con la libertad de hacer lo que les convenía, lo que les viniera en ganas, por eso incendiaron, asesinaron, violaron, sin pensar en mañana. El ADN de los haitianos no ha cambiado. Se mantiene aún la discriminación de mulatos contra los negros y los de abajo, los de siempre, los descendientes de esclavos y de trabajadores esclavizados, se agrupan, se apandillan y actúan a partir de sus apetitos primitivos. Hay un clamor en favor de una intervención multinacional para rescatar Haití y encaminarla hacia la civilización, para que sea una nación como la nuestra, por ejemplo. Uno de esos genios que tiene un molde que aplican a los distintos países como un modelo hacia el autogobierno, la soberanía y la democracia, se lo cree, cada vez aparece uno diferente y propone la celebración de elecciones generales como la panacea. ¡Vana ilusión! Basta con examinar la experiencia nacional, y la de naciones como México, Argentina, Brasil, Venezuela y los propios Estados Unidos, países donde después de muchos ejercicios electorales, en cada oportunidad se levantan aquí y allá las voces que claman contra los fraudes. La solución de la situación de Haití es más profunda, debe ser analizada bajo un espejo que comprenda muchos más años que un plazo de dos o tres temporadas y luego, someter la actual vorágine del odio, la violencia y la venganza, a un pugilato entre dos o tres tutumpotes respaldados por países europeos o por los Estados Unidos, quienes ya han demostrado con su quehacer político y económico, cuyos intereses personales ponen, siempre, por delante y encima de los intereses nacionales que para ellos no existen, a juzgar por su conducta permanente. La última “hazaña” de una de las bandas de facinerosos que han “liberado” en su favor zonas de Haití, donde la autoridad no puede entrar y en ocasiones ha sido expulsada de esos territorios, da una medida del problema. Debemos creer lo que dicen nuestras autoridades: que estamos preparados para enfrentar y frenar un Tsunami humano, una estampida de haitianos hacia acá, que estamos preparados militar y anímicamente para actuar en favor de la República Dominicana. ¡Amén!

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Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

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