Crudo
Choque petrolero: las restricciones de la política económica
El aumento del precio del petróleo vuelve a poner a prueba la capacidad de respuesta de las economías importadoras. Para países como la República Dominicana, cada choque petrolero reduce el espacio de la política económica y obliga a elegir entre subsidios, déficit o alzas en los combustibles.

Retrato
El aumento del precio del petróleo vuelve a poner a prueba la capacidad de respuesta de las economías importadoras. Para países como la República Dominicana, cada choque petrolero reduce el espacio de la política económica y obliga a elegir entre subsidios, déficit o alzas en los combustibles.
Desde la década de los setenta la economía mundial ha sido sacudida por varios choques petroleros, destacándose el de 1973-1974 con un embargo del crudo por la guerra de Yom Kippur, que provocó estanflación en Norteamérica y las políticas monetarias restrictivas para enfrentar la inflación llevaron la tasa de política de la Reserva Federal a 20%, provocando una crisis de deuda en América Latina y la denominada “década perdida” de los ochenta.
Luego por la revolución iraní y la guerra de Irak e Irán se produjo el segundo choque petrolero 1979-1980 , más significativo fue el de 2007-2008 con el petróleo a US$147 el barril; también en 2022 por el aumento de la demanda post pandemia y la invasión Rusa a Ucrania y ahora estamos frente a otro por motivo de la guerra en Medio Oriente.
Por razones de espacio no puedo explayarme en el impacto macroeconómico y social de un choque petrolero, pero baste recordar el primero y el segundo que provocaron en el país una crisis de deuda, ajustes, reformas económicas y la tragedia de abril de 1984, con el sangriento levantamiento popular. Sin embargo, los otros choques petroleros fueron absorbidos, especialmente el de 2007-2008 y 2011, gracias al bajo endeudamiento y un mayor margen de maniobra presupuestaria en el gobierno de Leonel Fernández.
Desde el año 2021, la actual administración ha optado por aplicar subsidios a los combustibles. Esa política ha implicado un sacrificio fiscal significativo, estimado en alrededor de RD$85 mil millones.
La semana del 14-20 de marzo el subsidio ascendió a RD$1,189.80 y en lo que va de año RD$2,768.8 millones. Mientras la partida contemplada en el presupuesto como subsidio y sacrificio fiscal asciende alrededor de RD$13 mil millones y para los combustibles, cuyo precio se anuncia cada semana, aproximadamente RD$8 mil millones.
¿Puede el gobierno subsidiar los combustibles con un precio mayor a los US$100 el barril?
El gobierno puede eliminar el subsidio y traspasar la totalidad del alza petrolera a los precios y eso tendría un costo político y social. Otra alternativa es una combinación de subsidio y de alzas en los combustibles, pero eso comprometería gasto de capital y la alternativa más irresponsable es seguir subsidiando a expensas de aumentar el déficit y el endeudamiento. La política fiscal mientras dure este choque será incapaz de estimular la actividad económica.
Desde el punto de vista de la política monetaria, el Banco Central tampoco dispone de demasiado espacio de maniobra. Su función principal sigue siendo preservar la estabilidad de los precios. Intentar compensar la falta de espacio fiscal mediante estímulos monetarios podría acelerar la inflación y generar una mayor volatilidad en el mercado cambiario.
Si la guerra en el Medio Oriente se prolonga durante varios meses e Irán sigue bloqueando el paso por el estrecho de Ormuz o atacando instalaciones petroleras en la región, el impacto sobre la oferta mundial del crudo podría ser considerable y de mediano plazo
Una crisis energética de esa magnitud tendría efectos profundos sobre la economía mundial. Para la RD, que además carece de colchones fiscales, el escenario podría traducirse en recesión, mayores niveles de endeudamiento y un aumento de la pobreza.